viernes, 29 de noviembre de 2013

¿quién eres tú?

Debo reconocer y reconozco, que algo de cariño te tengo; quizá porque contigo he compartido una vida, dos excursiones, tres cafés, cuatro viajes, cinco noches de fiesta, seis asignaturas de la carrera, siete días de una semana, ocho copas de vino, nueve pesadillas y media o diez bajadas a los infiernos.

Quizá por eso, no más por eso, tolero y agacho la cabeza cuando me topo contigo en la cola del super, te dejo llegar, tomar posiciones, explorar el terreno al más puro estilo Ignatius Reilly y plantarme en la cara una tras otra tus lecciones.

Una vez me enseñas a cocinar, otra afirmas que estoy acabada cuando siento que acabo de empezar, alguna vez me has dicho lo que tengo que leer, comer, beber y vestir, otras te has atrevido a decir que me equivoco en lo que siento... lo sabes todo de mi, eres como la portera del cuento, tú siempre un poquito más.

Te he visto tachando de ignorante a quien tres vueltas te da; sonreírte de los "necios" que te rodean: pobres, se han atrevido a pensar... no saben, no entienden, nunca podrán llegar ni a enterarse de que tú estás en posesión de un "Criterio universal", uno de esos que todo lo pueden, que todo lo saben, que todo lo valoran con la suma perfección de quien no se equivoca jamás.

Mírate al espejo, anda... a ver si consigues que tu ego entre en el marco y te ves al completo: tus títulos, tus lecciones, tus manidas y recurridas expresiones...

¿quién eres tú?  el que olvidó aprender la más importante de las lecciones, que no sabe nada...



jueves, 28 de noviembre de 2013

Ara... Malikian!

Surgió de la nada que lleva consigo la inopia, fue en julio, nos pilló de vacaciones en Mallorca. Días de sol a toda velocidad, reencontrando rincones de la isla que no pisaba desde la infancia, visitando las visitas obligadas, descubriendo una cala en mitad de la nada un poco más allá de las Cuevas del Drach.

Fue un día de esos, no sabría decir cual, aunque tenga la fecha guardada junto con la entrada y el breve lapso de tiempo que disfrutamos el pasado julio en el Castell de Bellver.

Volviendo al principio, llamó Crisita [quien en lo referente a descubrimientos musicales me suele llevar tres pueblos] para cuando conseguí entender lo que me estaba contando le había dicho que pasaba de ir a un concierto de quien no conocía, que el dinero hay que invertirlo en la apuesta segura [no vaya a ser que se te quede cara de primo al final del espectáculo].

Él me preguntó: "¿qué?" y yo contesté: "Ara... nosequé!", repetir la danza, las algarabías y casi los vítores que le sucedieron me resultan más que imposibles, básicamente porque no sé silbar con los dedos y Él sí.

- ¡Ara Malikian! el violinista libanés de origen armenio que toca en la Orquesta Sinfónica de Madrid.
- ¿lo qué? ¿toca el violín?
- no sólo eso, ¡ya lo verás!

Recuerdo haber invitado a la familia y que una no pudo venir por estar reponiéndose de un achaque con cirugía incluida; la otra al principio de la conversación pensaba lo mismo que yo[que lo que no se sabe hay que probarlo] y al final, pues que venía.

Y menos mal, menos menos menos, ¡menos mal! Que si no llego a ir no habría ido y de no haber estado no habría pasado una gran noche, con el universo infinito sobre nuestras cabezas, con brisa pero sin abusar ["a la fresca" que desimos en Mallorca] en el patio central de Bellver [único castillo circular de España] sobre el escenario la magia, el arte y la gracia del violinista entre los violinistas, un terremoto que no toca el suelo mientras toca, que saca lo mejor de tus recuerdos con cada acorde ya sea fusionando flamenco y el Payo Bach como recordando el agua que corre con José Luis Montón.

No he mencionando todas y cada una de las sonrisas que nos provocó durante las dos horas que duró el espectáculo, sólo puedo recomendarle una vez más, cosa que hago desde entonces a todo el que conozco. [Sé que por ahí ya me van llamando "la loca del violinista ese", #amimedaigual].

Creo que la Felicidad hay que compartirla, ya sea en un buen plato, copa o en un gran [y para nada aburrido] concierto de violín.

y de fondo sonaba: 



miércoles, 27 de noviembre de 2013

¡No sopppoto!

Los que avasallan, los que se dejan avasallar, los que imponen, los que explotan, los que mienten y difaman porque algo queda, los que dividen para vencer, los que dicen "te quiero" y sólo quieren follar, los que escriben con faltas de ortografía, los que no valoran el esfuerzo, los que te enseñan a hacer tu trabajo, los que no callan ni encima ni debajo, los que no leen más allá del titular, los que creen que han llegado muy lejos por tener una carrera, los que no escuchan, los que hacen como que escuchan, los criterio universal, los príncipes de Bekelar, las princesas de Mattel, los dueños de la verdad...

¡No os sopppoto!

seguro que alguna vez os habéis sentido igual...
y de fondo podría sonar:

martes, 26 de noviembre de 2013

Sin mirar atrás

Te dirán, llegarás a oírlo hasta el hastío, que cualquier tiempo pasado moló mogollong... y como no estuviste ahí, no te quedará más remedio que creer que algo de razón llevan.

Creerás, no te quedará más remedio, que nada puede superar a los años del verano, cuando cegada por la luz del sol nunca verás la noche llegar.

Hasta que llegue el día en el que el calendario te diga que has recorrido la mitad del camino; ahí no quedará más remedio que hacer un ajuste de cuentas, reducir a números todo lo visto y cuadrar el balance. Y lo harás sin mirar atrás, dejando que no pese lo pesado, que no duela lo dolido, que no vuelva ese pasado que, gracias a ti, se ha ido para no volver... y saldrás del cierre de ejercicio con la sonrisa de quien permanece invicta fuera del redil, disfrutando a cada paso de lo que aún queda por caminar.

El camino recorrido no es más que eso, una parte de una senda que se bifurca con suerte en dos nuevos caminos cada cierto tiempo, no se puede volver atrás, no hay varita mágica que te devuelva al punto de partida, apechuga con lo andado y disfruta de la vía de baldosas amarillas que se tiende a tus pies, pues no hay castigo peor que añorar lo que nunca existió como canta el del bombín.

Sí, por supuesto, hoy tecleo para ti querida Mir, porque ayer miraste atrás y viste que el camino que dejaste no tenía sentido, ni espacio, ni razón... y espero que te sirva para no volver a mirar, que no hace falta.



                                          y de fondo podría sonar:

lunes, 25 de noviembre de 2013

Aquella vez que me desnudé


Aquella vez que me desnudé... la primera vez que me desnudé frente a una cámara acabé literalmente cubierta de barro y metida en una caja. Como se suele decir, era por una buena causa,  Nando Esteva estaba preparando "Rostros by Nando Esteva" un proyecto personal de fotografía artística sobre la lucha contra el Cáncer y acabando con algún que otro fantasma, me metí en la caja, en el papel y hasta quedé con ganas de repetir. No es sencillo describir la sensación de como sientes que la cámara está guardando para siempre aquello que tú consideras nadie debería ver y se te pone el corazón a mil, como en la primera clase para aprender a conducir. Hasta que llega el primer click y te dices: "Bueno, ya está, ahora ya no tiene remedio, así que déjate".

Me dejé, me dejé tanto tanto, que acabé disfrutando y descubriendo que sí, que no soy "noventasesentanoventa" pero tampoco lo quiero ser a cualquier precio. Me acepto como soy al mismo tiempo que me niego a operar, a someter a mi cuerpo al castigo del hambre o del dolor. Mi cuerpo no es más que mi envase, el medio de transporte de la vida que tengo dentro y no lo castigo, ni con carencias, ni con excesos.

No quiero correr detrás de esa juventud que ya ha empezado a escapar, me niego a acabar clamando a los vientos que ella era un divino tesoro. En mi concepto de Dignidad tengo una palabra para esas personas que se niegan a la obviedad de la edad y el espejo.

Belleza no ese canon estereotipado remanido y relamido que tantas mujeres repiten como un mantra: rubia, piel sin manchas ni imperfecciones, medidas proporcionadas, talla 36, tacones, maquillaje, pelo teñido, depilación hasta la obsesión, crema antiarrugas, loción antiflaccidez, antiestrias, anticelulítica, botox, injertos, extesiones, cirujia plástica, silicona, reducción de abdomen, de nalgas, liposucción, cavitación, tratamientos de choque frío calor...  si eso es "cuidarse" prefiero morir de un atracón de Vino con sobredosis de Hidratos de Carbono.

Por mucho que te pongas, dice el refrán aquel, que mono te quedas... la naturaleza y hasta el que tengas a tu lado pueden acabar poniéndose en tu contra, como el caso de la mujer china que se operó algo más allá del infinito y cuando se casó con el hombre de sus sueños de perfección fue denunciada por tener hijos feos y haberle engañado. 

Esa belleza no te va a hacer más feliz, si no eres bella por dentro y te quieres lo suficiente como para que sea a ti a quién recuerden y a no tu perfecto trasero.

Hoy mismo me apunto al Proyecto Nu, espero tener la suerte de ser seleccionada.






sábado, 23 de noviembre de 2013

Mi otro yo

Te he tecleado tanto y todavía me queda una vida entera para teclearte un poco más, los iguales que se encuentran suelen olisquearse, reconocerse y apreciarse. Si bien el día que nos encontramos no debí creer que fuera capaz de despertar tanta antipatía junta, tenía yo un resfriado mental, las narices tapadas y me había dejado en casa el instinto.

Quizá por eso te regalé toda mi mala baba, ese "no" obtuso y sin motivación ninguna que nacía como "Sí, sí, sí..." en mi pensamiento y llegaba a mis labios como piedra que arrojarte con el desprecio del aprecio castrado.

Y mira tú por donde, que no soy capaz de recordar ya tantas cosas y todavía recuerdo aquel pastel de chocolate con tu nombre escrito en azúcar, en como llegaste a casa el primero y te marchaste el último. Ese día pusiste un pie en mi trinchera para quedarte en ella para siempre y supe, porque lo sé desde entonces, que donde quiera que fuera siempre ibas a estar a mi lado, ya fuera disparando, preparando planes de ataque o emborrachándote del tremendo sabor de la victoria.

Mi otro yo, mi reflejo hecho ser humano, otro que no puede vivir sin Justicia, Verdad, Educación, Respeto y Pasión. Por mucho que nuestras sendas discurran con media Europa por en medio; Tú a Ámsterdam y yo al valle de Santa Bárbara, no hay día que no piense en ti, no hay momento en el que no te escuche y te sienta a mi vera, siempre a la verita mía. 

                                          y de fondo podría sonar:


viernes, 22 de noviembre de 2013

El día que descubrí que te reías de mi

Si me paro a pensar en ti, porque alguna vez al callo que tengo en el alma le da por sangrar; sigo sin explicarme como fui capaz de quererte y admirarte durante tantos años. Eras mi confesor de las sábanas azules, el compañero perfecto de mis juegos infantiles, el más preciado de mis amigos.

El día que descubrí que eras capaz de reírte de mi con tus amigos, de hacer burla a mis espaldas, como un sucio y rastrero traidor, no sólo cayó el velo que tapaba mis ojos, también se abrió una herida que llegó a consumirme; me sentí culpable sí, no sabía qué había hecho para que la admiración que te profesaba no fuera mutua, que el cariño que había cultivado durante catorce años no era más que una pantomima, un juego en el que tú eras el gato y yo un escuálido ratoncillo del que burlarte haciéndome creer que había merecido tu cariño.

Creí que siempre había sido inferior a ti, a tu sobrada apariencia de perfección, a tu consabida forma de aparentar un cariño que finges, porque no eres capaz de querer a nadie que no seas tú mismo. Años llevó el proceso de restarle la culpa a tus "te quiero" de descubrir que la fidelidad es una de mis virtudes y que te fui fiel, es más aún lo soy cuando hablo de esa infancia compartida que se rompió una tarde de verano bajo el sol.

Desde entonces no busqué tu compañía, no me ilusioné con la posibilidad de compartir otro momento, no he vuelto a pensar siquiera en hacerlo, porque tu máscara se resquebrajó en mil pedazos dejando ver la deformidad del monstruo que llevas dentro partiendo mi corazón por el camino. Y me despedí de ti, sin hacer ruido, como merecías más que cualquiera de los sucesivos sujetos que rompieron el regalo de mi confianza y mi cariño. El primero siempre duele más, porque es el que abre el bote de la decepción, aprender a cerrarlo es una dura tarea que no hace sino recordarte el amargo sabor que deja la falta de inocencia, el hastío de la duda.

Nunca te dí las gracias, debería haberlo hecho, porque nadie podría fallarme más que tú, desde entonces nada ha dolido tanto como el día que descubrí que te reías de mi, cuando guarde todo el cariño que te tengo una caja que cerré con mil cerrojos y puse tu nombre en la tapa para no olvidar que por debajo del dolor te seguiría queriendo.

jueves, 21 de noviembre de 2013

Paint it black

Irlanda, esa otra isla en mitad de otro mar y yo tenemos una extraña relación de amor que los años alimenta con música, tradiciones y gastronomía.

Calzaba yo apenas diecisiete años la primera vez que me la llevé a la boca, fue en una taberna emblemática de Palma que no sólo todavía existe, sino que sigue siendo igual de carismática que antaño, en su carta más de cincuenta tipos distintos de cerveza y a la verita mía un tipo al que seguí durante cuatro años que las había probado casi todas.

De aquella no bebía cerveza, es más, las tipicas "rubias" me sabían a orines y pasaron dos décadas antes de que me diera por beberlas, fue en Guadalajara, en las fiestas de Málaga del Fresno, pero eso... es otra historia.

Volviendo a L'Orien, pues así se llama el templo de la buena cerveza de mi Palma natal y a mis diecisiete primaveras, se me aconsejaron varias cervezas de frutas o que probase al menos media pinta de Guinness de barril. Y así, como quien no quiere la cosa, ella entró en mi vida. Frente a mi un estilizado vaso de media pinta negro como el tizón con un dedo de una espuma sólida blanquecina como la mousse de chocolate blanco que a veces me da por preparar. Mi acompañante dibujó una luna en la espuma y hasta más de la mitad del vaso pude seguir viendo aquella media luna que se convirtió en parte del ritual que acompaña beberme una pinta desde entonces. A partir del tercer trago no sólo me acostumbré a su terco, amargo y espeso sabor, sino que descubrí que era el principio de una nuevo lazo que me unía a Irlanda, una vez más sin comerlo pero sí bebiéndolo. Así llegó Sant Patrick's Day y todos los 17 de marzo desde entonces no ha habido año que no celebre que los borrachos tienen su patrón.

Mezclando comida con Guinness un día descubres que se puede cocinar con ella, lo que viene siendo rizar un rizo que ya parece un tirabuzón. Ayer, preparé las costillas glaseadas con Guinness que unieron mi cerveza a la lista de ingredientes, aquí os dejo la receta, por si alguno quiere probar.



Ingredientes para 2 personas:
- 600 gr de costilla de cerdo entera
- 1 lata de Guinness
- 1 cebolleta con tallo
- 1/4 taza azúcar moreno (substituído por Sirope de Ágave)
- 1 cucharada de mostaza a la antigua
- 1 cucharada de salsa worcerster
- Pimienta molida, sal

Preparación:

Precalentar el horno a 200º, en una bandeja alta poner las costillas salpimentadas al gusto con la cebolleta laminada incluyendo los tallos y cubrirlas de cerveza. Asar las costillas durante 1 1/2 horas aproximadamente, a media cocción darles la vuelta para que se doren.

Pasado ese tiempo, sacar la bandeja del horno, en casa la mitad de las costillas quedaron sin glasear, asadas en el jugo de la cerveza y el otro comensal de mi casa las disfrutó así asegurando que estaban exquisitas.

Para glasearlas hay que sacar los jugos de la bandeja incluyendo la cebolleta a excepción de los tallos y reducirlos con el azúcar, la salsa worcester y la mostaza. Una vez que el caldo vaya tomando consistencia (unos 10 - 15 minutos) con una brocha pincelar las costillas y volver al horno aproximadamente 10 minutos, dando una vuelta para que el glaseado se adhiera por ambos lados.

El resto de la salsa se utilizará como acompañamiento de la guarnición que pueden ser unas patatas asadas con piel, patatas paja o lo que se os ocurra.

Adapté esta receta de esta otra de Ternera asada con Guinness (en inglés)



lunes, 18 de noviembre de 2013

Isabella


Dos lágrimas recorren mis mejillas, lunes por la mañana y ni siquiera es mediodía. Acabo de empaquetar las Berenjenas especiadas en una fiambrera y el sencillo, a la par que magnífico, aroma de la hortaliza a cardamomo y cúrcuma me transporta a una cocina de patio interior, pequeña y oscura en la que nunca se apagaban los fogones. No es la habitación la que provoca mi recuerdo, es más, en mi memoria siempre es mucho más grande, el universo concentrado en una cocina de apenas ocho metros cuadrados no es mágico por el espacio donde está ubicado, es más cosa de quien lo habitó durante toda mi infancia y gran parte de la adolescencia.

Estoy hablando de una mujer que no puedo recordar sin una quemadura, un corte, con una maraña de rizos canosos, dos mil arrugas y muchos, nunca he sabido cuantos, kilos de más. Parca en palabras, dura de mollera y de espíritu, educada sin madre a base de los palos que da la vida. Viuda dos veces, madre de cuatro y abuela, sobre todo ABUELA de nueve que se quedaron en ocho.

Y la recuerdo, la recuerdo en cada gesto que me acerca a la cocina, cuando las niñas de mi edad jugaban con plastelina, la que suscribe hacía figuritas con la masa de sus empanadas o de sus cocarrois y escuchaba, atendía a aquella voz quebrada que pocas veces le daba por reír y que daba lecciones sin apuntes, sin recetas por escrito, sin recuerdos con los que llenar los vacíos de su relato, quizá porque el dolor hubiera amargado el guiso y si hay algo que ella sabía hacer era cocinar.

La creatividad de la saga familiar, esa que toca el bajo en un grupo de rock, la misma que pinta abstractos con restos de pegamento, la que teclea, la que cosía... como el extraño pico del nacimiento del cabello de la frente común en mi padre, mi prima, mi padrino o yo misma... es parte de una herencia que no hemos tenido que educar gracias a ella.

La misma que levantaba sus ochenta y dos primaveras a las siete de la mañana para ser la primera en el Mercado de Pere Garau, llenando el carro de las primeras verduras, carne y pescado de los puestos para convertirlos en: Garbanzos con tomate, Berenjenas rellenas, Calamares fritos, filetes con patatas y aquella salsa de tomate espesa y dulce (con un misterio que sólo el azúcar podía resolver) que le colaba a mi primo Eduardo como "Catsup" porque en su casa no entraba un plato precocinado si ella podía evitarlo, no fuera a ser que su nieto comiera algo "con polvos". Para que los miércoles, el día que coincidíamos la mayoría de sus nietos en horario, cada uno se deleitase con su plato favorito de aquella mano que sabía que la felicidad entraba por la boca y se abría paso hasta nuestros corazones quedando allí para siempre, como así quedó en mi memoria.

Isabel García Coy no vivió eternamente, se fue una mañana de abril hace casi una década, dejando un hueco que sólo puedo llenar cocinando como ella me enseñó, poniendo todo el cariño en cada plato, llenándome de quemaduras y de cortes, para que cada olor me transporte a su cocina, a la memoria de una infancia plagada de pequeños grandes momentos que la convirtieron en ese recuerdo que muchas veces me hace temblar cuando la evoco, de pura emoción.

Los años me han enseñado que no se puede negar hasta que llega el punto final, negué tantas cosas que luego vinieron que no niego una maternidad que no existe ni siquiera en mi pensamiento y si algún día llega esa hija que mis padres tanto anhelan, sólo un nombre puede tener: Isabella.



Las Berenjenas especiadas las he sacado del magnífico blog "El Comidista

domingo, 17 de noviembre de 2013

Croquetas para Elena


"Hasta que llegó Montse, para poner la mesa, y casi a la vez, el Cabrero, que era a quien le había tocado ir más lejos.
- ¡Mmm!- cerró los ojos para paladear la penúltima croqueta que quedaba en la fuente, y cuando los abrió, cogió mi cabeza con las dos manos y me estampó un beso en la frente-. Voy a proponerte una condecoración, no te digo más. Me llevo la otra para el camino."

Almudena Grandes - Inés y la alegría, pág. 290

Ingredientes:
(salen unas 30) 

1 pegote de mantequilla (unos 20 o 25 gramos)
Aceite de oliva
4 cucharadas soperas colmadas de harina
1 litro de leche (sobrará)

2 huevos duros, picados
100 gramos de jamón serrano, picado
Pan rallado
3 huevos batidos
Sal

Preparación:
Las croquetas de Inés son un desarrollo de la receta tradicional, con un par de innovaciones personales. 
En una sartén honda, se calienta la mantequilla junto con un poco de aceite a fuego moderado, hasta que se funda. Se incorpora la harina, cucharada a cucharada, moviendo siempre con una cuchara de madera. Se da vueltas sin parar hasta que la harina esté ligada y ligeramente tostada, de color marrón. Si se aprecia que no hay grasa suficiente para tostar toda la harina, se añade un poco de aceite.
Inmediatamente después, sin dejar de remover en ningún momento, ni subir el fuego, se empieza a añadir la leche, poco a poco, trabajando bien la masa para comprobar que no hace grumos. Lo ideal es que la harina absorba por completo cada dosis de leche antes de añadir la siguiente, aunque cuando se comprueba que la bechamel está bien ligada, se puede incorporar más deprisa.
La cantidad de leche determinará el espesor de la bechamel, teniendo en cuenta que, a mayor cantidad de leche, la masa resultará más ligera y sabrosa, pero en la misma proporción, más difícil de trabajar después. Cuatro cucharadas soperas de harina requieren aproximadamente 800 ml de leche y un proceso de unos veinte minutos. En el punto intermedio, con la masa ligada pero no completamente compacta aún, se añade el relleno, dos huevos duros y 100 gramos de jamón serrano, todo picado pero no en exceso (el cuchillo y las tijeras son preferibles a la picadora eléctrica). A continuación se termina de cocer la masa, añadiendo la leche necesaria y salando con prudencia, porque el jamón habrá aportado su propia sal. Como norma general la bechamel, más espesa o ligera, según el gusto de cada cual, está en su punto cuando la cuchara de madera la arrastra consigo, dejando ver el fondo de la sartén, en cada vuelta, pero lo más seguro es probarla.
Después conviene dejar enfriar la masa, que espesará un poco al perder temperatura. Cuando ya está fría, se forman las croquetas una a una. Y una a una se pasan por pan rallado, por huevo batido y, de nuevo, por pan rallado. Este procedimiento de doble empanado - que aprendí de mi tía abuela Clara Grandes - endurece la cobertura y permite hacer croquetas con masas que llevan mucha leche y que por el sistema tradicional se desharían al freír. Si se preparan con mucha antelación, es conveniente volver a pasarlas ligeramente por pan rallado antes de freírlas, en aceite de oliva abundante y no demasiado caliente. Si la bechamel lleva mucha leche, es muy probable que mientras se doran en la sartén se rajen longitudinalmente, por un lado, pero no hay que preocuparse. Estarán más feas, pero mucho más buenas también. 


Querida Elena,
Sobrina de mi prima la mayor a la que no tengo el gusto de conocer en persona, esta receta es la de Almudena Grandes, mi autora favorita y autora del libro "Inés y la alegría" que ha inspirado el mini libro de recetas "La cocina de Inés" de dónde he sacado la receta para que tengas la base de tus anheladas croquetas.

Ahora llega tu prima con la puntilla, porque a nuestras croquetas no les vamos a poner jamón ni huevo duro, sino 250 gramos (aproximadamente) de pollo asado o el que sobra al preparar un caldo casero. Te recomiendo que lo desmigues bien y que saques cualquier huesecillo que pueda encontrarse entre la carne, yo suelo pasarlo por un picador manual, pero no es necesario.

También te hará falta una cebolla pequeña que picarás lo más menudo que puedas. Y al arrancar la bechamel, dorarás la cebolla hasta casi caramelizarla en la sartén con la mantequilla y un hilo de aceite.

Añadirás la harina siguiendo las intrucciones de Inés y posteriormente agregarás el pollo y una pizca de nuez moscada. El resto es tal y como en la receta del libro, doble empanado de pan rallado (por cierto, el mío siempre es pan rallado en casa, nunca me han gustado esos sobres que se venden por ahí y si hay un rebozado insuperable es el que se prepara con galletas Quely (las mallorquinas) molidas).

Espero que te guste y que entiendas la receta de tu prima, ahora mismo ya tienes dos recetas de Croquetas por el precio de una. Gracias, Elena; por pedirle las croquetas a tu madre, has sido toda una inspiración para volver al teclado y dejar con letras y palabras lo poquito que sé de cocina y cocinar, algo que he aprendido de mi abuela Isabel, tu bisabuela Paquita, tus tías abuelas Amparo y Gina, tu tío abuelo Joaquín y hasta de tu madre (quién me enseñó a preparar unas pizzas deliciosas hace más de veinte años).



sábado, 5 de octubre de 2013

Me gustaría

Si te quieres emocionar...

Me gustaría teclear esta entrada con el idioma que copa mi corazón y mi pensamiento, una lengua que tiene mil nombres, incluso algunos muy peyorativos pero a la que quiero desde el mismo sitio en el que nace y muere, de los labios de tanta gente a la que adoro.

Me gustaría hacerlo y hacerlo bien, porque así soy, porque es la única forma de ser que conozco, la que tengo; y si no lo voy a hacer bien no lo hago. Aquí es donde suena la nota discordante, la que hace que la melodía pierda su virtuosa armonía, no lo puedo hacer porque no lo hago bien, no lo hago bien porque no aprendí lo suficiente y no aprendí lo suficiente porque no me lo enseñaron y para cuando descubrí que no era capaz de escribir en el mismo idioma en el que pienso, amo y existo era demasiado tarde para corregirlo.

Escribir no es un hábito, no es algo que puedas adquirir, por mucho que lo entrenes o procures mejorarlo, si no te viene de serie, mejor no intentarlo. Así me siento, plenamente consciente de mi incapacidad para teclear en Català, la lengua que se habla en casa y en el entorno en el que nací.

Y no es algo que sea exclusivo a mi persona, lo tengo comentado; es parte de un argumento que nace de la experiencia personal, de quien estudió su infancia y adolescencia en Castellano, tratando en Català en una única asignatura que tenía menos horas lectivas que Matemáticas o Geografía. Algo completamente inherente a toda mi generación, transitiva e inadaptada. Lo mismo sucedió con el Inglés, otro idioma que aprendimos a medias, que de nada sirve si luego no te preocupas tú de darle cancha, de leerlo, de ver cine y tele. Todavía hoy soy incapaz de ver un programa de la BBC sin subtítulos (en Inglés eso sí).

El día que llega a tus oídos que, tras años de implantación de un modelo de inmersión lingüística en el que prácticamente el 80% de las asignaturas que se imparten en los colegios, institutos y universidad del territorio que te ha visto nacer son presentados en Català, que entiendes y justificas por todo lo que acabo de decir apenas unas líneas más arriba, va a ser transformado en un sistema trilingüe que divide las aulas en tres idiomas vehiculares no sólo te emocionas, crees que por fín se ha encontrado la fórmula de la chispa de la felicidad.

Un rato más tarde, descubres que los medios no acompañan en absoluto al fin; que el modelo hace aguas antes incluso de botarlo, que no hay más que ver, que se pretende atender a un alumno de 6 años al que despediste en junio con un "Fins al Setembre" en una recepción en septiembre con un "Good morning, Pablito, did you enjoy your holidays?".

Si te pones en la piel de ese alumno que está tres décadas más abajo, imaginas su incapacidad para discernir, la tortilla mental que le puedes llegar a provocar y entiendes, claro que lo entiendes, cómo no lo vas a entender, si tú también has sido ese alumno de 6 años.

Y no voy a decir nada de ver a todos mis profesores en pie contra el nuevo sistema junto a 100.000 personas vestidas de verde esperanza, esperando que la batalla política no consuma las vidas de sus hijos y alumnos como daño colateral.

Así lo veo, así lo pienso, así te lo tecleo. Espero, sigo esperando, que algún día el mar y el cielo lleguen a unirse aunque sólo sea en el horizonte.

Y como no hay 5 de octubre que pase sin gloria y este año no he podido coger un avión para celebrarlo porque las niñas vinieron a celebrarlo a casa; la canción que acompaña a esta entrada no sólo es para "la meva llengua" también lo es para "la meva Crisita".



martes, 1 de octubre de 2013

Ese día llegará...

Podría empezar parafraseando a Lychi de La Cabra Mecánica, pero si os parece bien, empezaremos por el principio, que suele ser un buen punto. El principio me teletransporta sin pasar por la casilla de salida a la extinta casa de la calle de la Navidad, cuartel general del final de mi infancia y de la adolescencia.

A aquel "Greatest Hits II" que había llegado a casa en forma de regalo del viaje de estudios.
[Mi padre pidió el disco "del de Barcelona" y mi hermano, el meco de mi hermano, con sus fantásticos once años fue quien anotó "Queen"]

Aquí la niña estrenando el amplificador nuevo de su padre a golpes de la canción nº 11, no bastó con aporrearla en la mesa, ni con subir el volumen al máximo (hay vecinos de dos calles más abajo que todavía se acuerdan de nosotros), necesitábamos sacarle el jugo, saber qué puñetas decía aquel personaje del que tan poco sabíamos como que acababa de morir y que vestía de mujer en un vídeo que habíamos visto cienes y cienes de veces.

Mi hermano me puso a prueba con aquel reto que sonaba a: "yo no me atrevo ni a intentarlo".

Vaya si lo intenté, con el libreto en la mano y palabra a palabra, sé que tiene poco mérito, pero nadie nos quitó el subidón ni a mi hermano ni a mi.
Tras aquella otras vinieron, bueno... cienes y cienes más... la que recuerdo con más cariño es esta.

Nos pilló de primera en casi todo, con la ilusión y las esperanzas todavía con el papel de celofán y el lazo. Al meco le sirvió de inspiración, apenas tres años después chapurreaba con el bajo utilizando la pared de su cuarto como amplificador. En mi caso, todavía la busco de vez en cuando y cuando lo hago mis retinas se llenan de nuevo de ese recuerdo en nuestra casa de la calle de la Navidad.

Le doy al  y la habitación se inunda por la lluvia de un piano que anuncia un milagro y ahí me tenéis, sentada sobre una alfombra de esparto con el diccionario en la izquierda y el bolígrafo en la derecha. No paré hasta reducir a aquella melodía, quería meterla en el papel para intentar sacarla de mi cabeza.
[y no lo conseguí]

Sí, sí... infantil, sencilla, naif... me da igual, cuando siento que la fe se dobla en algún punto, recurro a ella... ¿qué le voy a hacer? ¡soy una básica!

Cada gota de lluvia que cae 
en el desierto del Sahara lo dice todo, 
es un milagro. 

Todas las creaciones de Dios, 
grandes y pequeñas, 
el Golden Gate y el Taj Mahal, 
eso es un milagro. 

Nacen bebés probeta, 
de madres y padres que mueren y se van, 
es un milagro. 

(ESTRIBILLO) 
Tenemos un milagro en la Tierra, 
la madre naturaleza lo hace todo por nosotros. 

Las maravillas del mundo van desde, 
los jardines colgantes de Babilonia, 
el capitán Cook, Caín y Abel, 
Jimi Hendrix hasta la Torre de Babel, 
es un milagro, 
es un milagro, 
es un milagro. 

Es un milagro. 

(Estrofa) 
Lo único 
que estamos esperando, 
es paz en la Tierra 
un final a la guerra, 
es un milagro lo que necesitamos, el milagro. 

El milagro 
que todos estamos esperando hoy. 

Si cada hoja de cada árbol 
pudiera contar una historia, eso sería un milagro. 
Si cada niño en cada calle, 
tuviera ropa que vestir y comida para comer, 
eso es un milagro. 
Si toda la gente de Dios pudiera ser libre 
para vivir en perfecta armonía, 
eso es un milagro. 

(ESTRIBILLO) 

Cirugía a corazón abierto, 
mañanas dominicales con una taza de té, 
las súper potencias, siempre luchando, 
pero Mona Lisa continua sonriendo, 
es un milagro, 
es un milagro, 
es un milagro. 

Las maravillas de este mundo continúan 
es un milagro, 
es un milagro, 
es un milagro, 
es un milagro. 

(Estrofa) 

El milagro 
de la paz en la Tierra 
y el final de la guerra de hoy. 

Ese momento llegará, un día, verás, 
cuando todos podamos 
ser amigos.

¡Mira que eres bicharrara, Carlita!
a todo el mundo le gusta la Bohemian Rhapsody y tú prefieres The Miracle...

Personal disclaimer:
Esta entrada es parte de un regalo de cumpleaños que tendré el honor de recibir en casa este próximo viernes. Espero que te guste mi primera lección de Inglés y te ayude en la tuya.
Por inspirarme y aceptarme tal y como soy... la primera entrada de octubre sólo puede ser para la prueba viviente de que el misterio de los sencillos no encandila, engancha!




That time will come, that day you'll see when we can all be friends!
y ahora sí... no me llames ILUSA... PORQUE TENGA UNA ILUSIÓN!! 


viernes, 20 de septiembre de 2013

Tresmitiendo

Años atrás, en un alarde al más puro estilo "Air Bag",
[que no son formas: son alardes! http://www.youtube.com/watch?v=AolFaNnLAyo]
me enrolé durante más de tres años en la aventura de teclear el FW de Van; emulando al MAURIFull que nació en la redacción del Maura e hijo que tengo en común con mi otro yo.

Se trataba de concluir la semana con mi particular punto de vista, reenviando a mis amigos (de ahí lo de FW (Forward)) el vídeo gracioso de la semana, alguna noticia escandalosa, lo que se cocía en la isla y algún que otro cotilleo de portera. Al final hasta tenía un concurso que se alimentaba de las fotos de viajes de mis amigos y había que descubrir el lugar en el que habían sido tomadas.

He de reconocer y reconozco que fue muy bonito mientras duró, que llenaba las horas muertas del día a día pensando en "esto pa'l Forward"; que sabía a gloria encontrarte con esta o con aquel, que te confesasen que esperaban el "Efe uvedoble de Van" y que incluso lo echaban de menos las semanas que faltaba a mi cita por falta de inspiración o ganas.

Y me fuí, sin decir "Adiós" porque no me gusta y porque no sabía que el nº 43 iba a ser el último. Me fui superada por las circunstancias y no volví porque nunca hizo falta. Aprender a tresmitir (como canta Dixebra) encontrar las palabras para intentar dejar un mensaje que llegase a todos y cada uno de los que lo recibían en el fondo fue terapia de la buena.

Años después, no lo echo de menos, o quizá sí... pero mientras no lo necesite...



jueves, 19 de septiembre de 2013

Tal día como hoy

Una vez más, que no la última, le doy las gracias a mi Señor Padre por regalarme una infancia y adolescencia llena de música, no es casualidad que The Beatles, Pink Floyd o Lluis Llach tengan carpeta en el disco duro de Música.

Es resultado de recordar a mi madre llorando de emoción porque sonaba en casa "A la taverna del mar" o que años después su hija repitiera la escena con "Laura".

Siempre me enorgullezco al recordar como el tío Luis me regaló todos sus vinilos de The Beatles cuando contaba diecinueve años:
-Seguro que tú los disfrutarás más que mi hija que le gusta Alejandro Sanz... ¿quién es Alejandro Sanz si lo comparas con los Beatles? 

Eso mismo me pregunto yo... [ahora viene cuando la legión de fans que arrastra me insulta y se rompe las vestiduras, a mi pling] si no fuera por The Beatles (y todos los demás) no habría aprendido todo lo que aprendí.

Y como tal día como hoy, hace sesenta y cinco años, vino a nacer en el Pla de na Tesa de Mallorca el tercer hijo de Isabel García y Ginés Urrea quiero que las líneas de hoy sean para Josep Urrea; padre, mentor e inspiración...

Per Molts d'anys mon Pare! Gràcies per lliçons com aquesta:

Més lluny, heu d'anar més lluny 
dels arbres caiguts que ara us empresonen, 
i quan els haureu guanyat 
tingueu ben present no aturar-vos. 
Més lluny, sempre aneu més lluny, 
més lluny de l'avui que ara us encadena. 
I quan sereu deslliurats 
torneu a començar els nous passos. 
Més lluny, sempre molt més lluny, 
més lluny del demà que ara ja s'acosta. 
I quan creieu que arribeu, sapigueu trobar noves sendes. 



miércoles, 18 de septiembre de 2013

Si me buscas me encuentras

Si me buscas me encuentras aunque es muy posible que me pilles fuera de cobertura. Los años que pasan todavía no pesan pero si me han enseñado que el Sr. Tiempo, con su implacable TIC tac y su martillito de las narices, va pasando los días, las semanas y los lustros.

Cuando hago la cuenta del tiempo que hace que nos conocemos me faltan dedos y me sobra de todo menos tiempo y si a eso le añado mis labores, que son muchas más de las que crees y la cantidad de energía que consume un enfrentamiento. Mejor me voy quitando de la cola, porque paso de pasar por caja.

Y no lo digo ni por esta, ni por aquel, ni por aquella de más abajo, que más de una es capaz de mandarme un mail preguntando si está en la lista. Lo cierto es que no, que no hay lista, que no consumo ni siquiera el tiempo suficiente para acabar de explicarlo.

¿Y qué le voy a hacer si me van dando plano todas las ofensas que recibí? Y si no duele es que no hay herida y si no hay herida, no hay nada que curar... ¿para qué hablarlo? ¿para qué arreglar algo que no está roto?¿que ni siquiera existe?

Hoy he mirado en un cajón y me he encontrado con dos fotos, que ya estaban amarillas, he tenido que preguntarme quién salía en ellas, porque si me buscas me encuentras... pero casi nunca estoy en línea.






martes, 17 de septiembre de 2013

El Moleskine vacío

El Moleskine estaba vacío y digo estaba porque ya no lo está, hoy le han caído 23 páginas de notas. Lo estoy llenando de vida, de vuestras vidas, me voy quedando con esto y con aquello y el día a día en Tirso de Molina va cobrando vida sobre el papel.

Una vida que acabo de deslizar por un recorrido gastronómico en Barcelona y es gracias a uno que andaba por allí no hace tanto, también ha escuchado la insólita petición de irse de viaje a América, pero a América Capital o a Londres.

Hace apenas un instante ha oído de labios de una de sus mejores amigas que su hija no lloraba en el colegio como el resto de los niños que lloraban por su mamá, porque sabía que Mamá iba a volver.

Y Pau ha surgido de la nada, como si lo estuviera esperando.

Todo esto os lo voy debiendo a vosotros, no haré lista porque seguro que me junto con más de tres páginas de agradecimientos y tampoco es plang solo empiezo a daros las gracias ahora porque estoy disfrutando.
¡Y mucho!





lunes, 16 de septiembre de 2013

Per l'estendard

Jo no vaig demanar aquest regal, mai no hauria gosat ni tan sols somniar que el podria arribar a gaudir tant com he arribat a fer-ho.

Sóc un afavorit de la fortuna, tinc la gran sort de fer allò que més m’agrada; omplir de color els sentiments i  donar-li forma és el meu regal.


I la única forma que tinc de agrair-lo es donant el que pugui als qui no han tingut tanta sort com jo.


Yo no pedí este don, nunca habría siquiera soñado que podría llegar a disfrutarlo tanto como lo he hecho.
Soy un favorecido de la fortuna, tengo la gran suerte de hacer lo que más me gusta; llenar de color los sentimientos y darles forma es mi regalo. Y la única forma que tengo de agradecerlo es dando lo que pueda a quienes no han tenido tanta suerte como yo.

domingo, 15 de septiembre de 2013

My favorite things #vintage

Un domingo cualquiera tirando de archivo:

Los ojitos de Alejandro pidiéndome pan,  el tacto de Ros durmiendo a mis pies, cuatro líneas de texto que cobran sentido, el arroz negro de Mam, un trago de Tarsus, el olor de la cocina de la abuela Isabel, la noche cayendo en Na Foradada, el rojo del atardecer de Sant Antoni de Portmany, el agua de la Cova Verda, el sabor a salitre en los labios después de un día de playa, las puntillitas con Barbadillo en Conil,  un pitillo entre los dedos leyendo un buen libro, un beso de amor contra el techo,  el cielo de Candás, las fabes de mi suegra, la luz del faro de Prau Gervasia, el olor a pólvora de Falles, las lágrimas de emoción, una nube blanca, el canto de los pájaros,  la canción de los piratas, el click de la cámara, el TIC tac de su corazón, las sábanas de algodón bordadas, el rojo, el estribillo de My way, estrenar el año la mañana de año nuevo...  estas son ALGUNAS de las cosas que me gustan...



sábado, 14 de septiembre de 2013

No ...

No quiero un príncipe, ni azul ni del color que sea; prefiero un daltónico que me vea con los ojos cerrados.

No aspiro a lujos o joyas, prefiero el brillo de unos ojos verdes que siguen mis pasos entre la multitud.

No quería un padre, ya tengo uno y de los que se ponen celosos. Tampoco quise un hermano, mi madre me regaló dos que valen por cien.

No pedí nada y él llegó para dármelo todo: el cariño, el respeto, la admiración y no sólo en las palabras, también en los gestos.

No le busqué, nos encontramos una mañana fría en la que su corazón se rompió y yo estaba ahí para recomponer los pedazos.

No quise esposas, me uní a él con la decisión que da el sentirte compañera de un viaje que no tiene fin y que acaba el día que menos te lo esperas.

No quise perfección, porque esa es imposible, de sus defectos nació este estado de absoluta certeza de que es lo que más se acerca.

No me achantó la distancia, ni la enfermedad, ni la pobreza porque desde el principio ha sido el compañero de viaje que sólo en mis sueños podría desear.

y no me equivoqué...

viernes, 13 de septiembre de 2013

continuando un principio III (campana y se acabó)

Me despierta una sensación húmeda en la mano, estoy bocabajo en mi cama revuelta, el día a día de la plaza me devuelve a Madrid; a ese Madrid pegajoso y ardiente de los días de julio, la luz del mediodía se cuela por la persiana. Me miro la mano para descubrir que la tengo empapada de algo rojo y viscoso... pero, pero, pero... ¡¿pero esto qué es?!

Salto fuera de la cama para descubrir que no es sangre y si es sangre, es cómo la de las películas, parece ketchup; ¿y cómo no lo va a parecer? ¡esto es ketchup! revuelvo las sábanas para terminar de anonadarme por completo, entre las sábanas me encuentro con la caja de una Big Mac abierta con su pepinillo, sus dos hamburguesas, su pan... una hamburguesa doble completa ¡con ketchup y todo!. Las sábanas están manchadas de ketchup y grasa. Recojo la hamburguesa y las sábanas, voy a tener que limpiar antes de marcharme.

Son las tres de la tarde, tengo tiempo, así que abro el telón y dejo que la vida de la plaza Tirso de Molina se cuele por el ventanal; enciendo la cafetera y mientras preparo un caffe latte poco cargado y le hago una foto a la hamburguesa con la cámara del móvil, a quién se lo cuente no me va a creer.
Mira que te pasan cosas raras Carlita, pero hasta la próxima, esta es de las más raras. ¿Cómo diablos ha llegado hasta aquí esta hamburguesa? Esa duda me acompaña mientras limpio el colchón, cambio las sábanas, pongo la lavadora y pongo los platos en el lavavajillas. Un SMS sacude mi móvil en modo vibrador.

Estoy segura de que cerré las persianas para meterme en la cama, así que la hamburguesa pudo entrar por la ventana antes de mi llegada a casa y que no me diera cuenta de que me metía en la cama con una hamburguesa. ¡Cuando se lo cuente a Mir se va a doblar de la risa! si ya la oigo, seguro que se mete con mi desesperación:
- ¿Cómo es lo tuyo? ¿para tener algo de carne en tu cama te metes hamburguesas?

Cómo le explico que ayer, precisamente ayer,  me metí en la cama de Javier por quinta y última vez. Aunque, también tendré que decirle, que la cuarta vez también pensé que sería la última. Ahora que lo recuerdo, incluso la primera vez pensé que era la última.

Me siento en el respaldo de mi viejo chester marrón y miro el móvil. El SMS es de Javier: "Abuelita, no ibas a dormir conmigo?".
Cualquiera te explica que "la Abuelita" no quiere que te abras camino en su corazón, que ya sabe lo que es dormir contigo, que la despiertes con un desayuno en la cama y con "Pájaros mojados" de Quique González sonando en el aire, que tienes el cincel que da forma a su piedra y que no puede ser: "Hoy tenía cosas que hacer, nos vemos cualquier día de estos. Bs"

El reloj del HTC Desire me devuelve las 15:54. Carlita, hay que ponerse en marcha, son casi las cuatro y has quedado a las cinco con Mir, a ver si consigues no llegar tarde.

jueves, 12 de septiembre de 2013

Con el puño en alto


Cuenta mi prima Marta, que tiene un blog muy maternal en donde plasma sus vivencias como nada convencional madre primeriza que practica colecho y lactancia prolongada con Mar y Nil sus dos deliciosos retoños, que toma su primera iniciativa en tener un detalle con sus más de setecientos seguidores y (junto con una amiga) se ha currado el diseño de una preciosa lámina con las particulares normas de su casa completamente antagónica a las de la televisiva y más que repugnante Supernanny.

La lámina es un regalo que le ha llevado no sólo el trabajo de pensarla, buscar una cómplice y realizarla. Es un precioso detalle, personal y magníficamente presentado que ha consumido un tiempo especial que se compone de labor desinteresada y todo el cariño que se le pone a un blog; y me pongo por testigo de que es mucho.

Concluyendo con los antecedentes de hecho sucede también que la lámina se ha puesto a la venta en el blog de Sarai Llamas quien se dedica a esa cosa del diseño que muchos creen saber hacer y que apenas nadie controla.

¿Pues no va y recibe comentarios de que se van a descargar la lámina y se la van a churrimprimir en sus casas si no les toca en el sorteo? Y por el camino despreciar el detalle de Marta y el trabajo de Sarai que tiene su mérito y su valor en papel moneda.

¡Válgame Thor! a mi la infamia me pone de trucutrú y más el saber que Marta; quien ha pensado excepcionalmente bien de su público se siente culpable por no haber protegido la imagen de semejantes agresiones.

¡Ah! ¡no! ¡eso si que no! me niego a perder un miembro en este selecto club de quienes pensamos bien de nuestros congéneres y les concedemos a todos el beneficio de la duda antes de evaluar un juicio global que sólo una pequeña casta de personas merecen. Si ella lo hizo bien desde el principio, ¿cómo se va a sentir culpable?

Otra gran mujer como ella me enseñó que Generalizar es tan fácil como erróneo... y que arrieritos somos y en el caminito nos encontraremos ya se lo digo yo.

Y yo que no soy madre, por mucho que le pese a mi pare. Si algo aprendo de ti, Marta; que das lo que tienes y nunca esperas mucho a cambio. Es que se puede vivir con el puño en alto y el corazón en él en cada gesto, no dejes que nada ni nadie cambie eso. Tú no tienes precio igual que tu lámina y quienes aspiren a ser como tú no se harán una copia cutre y pixelada de ti.


El blog de Sarai Llamas: El Blog de Sarai Llamas

miércoles, 11 de septiembre de 2013

continuando un principio II

(...)

Tengo entendido que para sumergirse en un placentero sueño sólo hay que pensar en cosas bonitas; si lo intento se me acaban torciendo los pensamientos y termino pensando en uno de "mis pequeños traumas". 

Me da por recordar como en 8º de E.G.B. durante una noche de "Boite" en el viaje de estudios a Baqueira Beret y Andorra, intentando parecer una entendida en el tema, le dije a Alejandro Serrano que era una chica: "Heavy Metal". El rubio más rubio de la clase me miró por encima de su San Francisco y yo le devolví la mirada arrugando la boca intentando esconder el brillo plateado de mis brakets. 
- ¿Dices que eres "Heavy Metal"? - y le dio un trago a su San Francisco
- ¡me encanta el "Heavy"! - contesté pasando un mechón de pelo detrás de la oreja izquierda

¡Dios! ¡Qué ridículo más espantoso  ¿cómo es posible que ahora, precisamente ahora, recuerde esto?. Si es que me estoy viendo, vestida con unos vaqueros Grin's de color negro lavado, porque había confiado en mi madre al comprarlos: qué sí, nena. Que estos son de marca ¡y mira qué baratos!... 
¡Y mira qué baratos!¡Y mira qué baratos! Baratos y no eran de marca, las Guays se rieron un buen rato a mi costa. Como si no tuviera bastante con ser la primera de la clase, la de los aparatos en la boca y encima "La Barata". 

Para dejar de parecer "La Barata" me dejé cardar el pelo por una de las Guays (ahora no recuerdo si fue Sonia o Cynthia), una mata de pelo negro que me llegaba a la mitad de la espalda, parecía la novia de Frankenstein, con aquellos pelos, los pantalones baratos y un jersey de ski. Aunque bien mirado, peores eran las pintas de las Guays, eso no lo sabía entonces, eran los años 80.

- Y, ¿qué grupos te gustan? - un guiño en el rabillo de su ojo me hizo creer que se estaba fijando en mi... por eso me lancé con todo el equipo y con mis catorce años recién cumplidos le confesé:
- Europe y... y... ¡Bon Jovi! - aquí Fortuna me la jugó con la banda sonora, porque el "Living on a Prayer" empezó a sonar en aquel preciso instante.

Alejandro Serrano reía, pensé que el golpe de efecto de la canción era lo que provocaba su risa, pero me equivocaba:
- Si eso te parece "Heavy Metal" estás muy equivocada y yo me he equivocado contigo... 

La parrafada que le siguió apenas la recuerdo, algunas palabras sueltas como que leía demasiada "Super Pop" (¿cómo lo sabía?) y que escuchaba muy poca música (eso no era verdad, también me gustaban Jason Donovan, The Beatles y The Platters). Creo que también se metió con mi pelo (aunque de esto ya no estoy tan segura). Se levantó con un gesto muy tosco y se acercó a la barra, yo aproveché para marcharme corriendo al hotel a contárselo a Sarah. 

"Oh Oh! Living on a Prayer, take my hand we'll make it - I swear"

Aquella noche dormí con Sarah por primera y última vez, pensé que me encantaba la idea de poder compartir con ella excursiones y viajes. Quería ver mundo con ella, con aquella pequeña pecosa que conseguía que me entrase el Álgebra o que corregía los textos que presentaba a la revista del colegio con la absurda esperanza de que me publicasen alguno. La misma que contaba chistes absurdos: "Y va el caracol...¡ y derrapa!" y se reía a carcajadas de mi y conmigo. La que heredaba los libros que leía y hasta que no lo habíamos leído las dos no se podía comentar. 

Moby Dick, Momo, La historia interminable, Cuando Hitler robó el conejo rosa, La nube,  Hijos del jueves, El largo viaje, El principito, Rebeldes... ¿Dónde estás Sarah?

¡Así no me voy a dormir nunca! 


martes, 10 de septiembre de 2013

Empieza algo nuevo


Doy por seguro que me miras y te ries, llevas la vida entera haciéndolo... es lo que hacen las princesas como tú, me miran... se ríen... y se vuelven a reír.

No duele, dejó de hacerlo hace tiempo, en el rincón donde vivo, se está calentito en Invierno, tenemos algunas horas al día de sol y no sólo secamos la ropa, hasta nos atrevemos a ser felices con un plato de lentejas sin chorizo.

Elegí un camino distinto, bajarme del pedestal y quedarme a vivir aquí en el suelo, donde a los dos días descubrí que tu pasta, como la de aquella canción, sólo era plástico fino. Tan fino el plástico que sólo recuerdo tres o cuatro de tus trescientos nombres. Sois tantas, cada una igual a la anterior y similarmente parecida a la siguiente que no soy capaz de distinguiros, tanta perfección te ha hecho tan insípida que no soy quien a recordarte como seguro crees que mereces, te confundo con cualquier otro clon.

Y cuando caiga el telón, la luz entre por la ventana y te haga ver que las princesas ni son, ni están, ni se las espera... cuando te cieguen las lágrimas y nada tenga sentido, porque no lo tiene, no lo ha tenido en veinte años, aunque sea ese el justo tiempo que lleves dedicada a esa labor.

Empieza algo nuevo, ya te digo que funciona...



Y si no has visto "Young adult" cualquier día es un buen momento para hacerlo 

lunes, 9 de septiembre de 2013

continuando un principio

(...)

Por un capricho de la lista de reproducción del Mp3 y no del destino;  al vuelo de estorninos que recorre mi cielo le cae por banda sonora un despiadado "Vesti la Giubba" por Plácido Domingo que descargué de Internet hace un par de días.
- ¿estorninos en julio, Carlita? ¿estás segura? si no distingues un estornino de una golondrina. Podría escribirlo - pienso - cualquier día de estos. 


Apenas recuerdo la última vez saqué unas líneas, algo que puede resultar interesante si se tiene en cuenta que me gano la vida de esa manera, escribiendo. ¿O debería empezar a conjugarlo en pasado? Tampoco podría contárselo a nadie, porque casi nadie sabe que a eso me he dedicado durante más de quince años. Me ganaba la vida escribiendo - sonrío  - ¡tampoco suena tan mal!.

Un avión cruza mi cielo, Madrid sigue amaneciendo y yo susurro: "Vesti la giubba e la faccia infarina. La gente paga e rider vuole qua." el día que la descargué busqué la traducción al español: "Eres payaso! Ponte el traje y empólvate el rostro. La gente paga y aquí quiere reír..."

Aprieto el interruptor que acciona el mecanismo y un telón rojo apaga los brillos del amanecer en el apartamento, voy a descansar. Apago el móvil,y pongo el contestador, me siento en el sofá y la luz del monitor del portátil se abre paso en la oscuridad. 
Entro en annabelle.triabell@gmail.com y leo las cabeceras de los cuatro correos que me esperan en el Inbox. 

De: Marilén Martí
Para: Carla
Asunto: (sin asunto)
Cherie!
Clara quiere quedar conmigo mañana por la tarde, que querra esa bruja de mi? sabes algo? hacemos algo despues? hace tres dias q no te veo.

MARILEN - "Quien bien te quiere te hara llorar"
-
No Marilén, no hacemos algo ni después ni hasta dentro de tres días por lo menos, seguro que ya no recuerdas que estoy enfadada contigo, tienes la memoria de un pez lobotomizado y no soporto tu ortografía; me la has vuelto a jugar y no te quiero ni ver es la respuesta que se me ocurre - no me voy a molestar ni en enviarlo. 

De: Miriam Saldaña
Para: Carlita
Asunto: Pollo
El pollo está en remojo STOP no sé qué va a ser de mi STOP espero que te guste la foto STOP
Besssssso,
Mir
Archivos adjuntos: pollo001.jpg
-
El adjunto de Mir me devuelve a un James Dean que no calza ni 20 años sumergido en una bañera de espuma, con una bola de espejos colgando del techo; un ambiente desamparado, un baño cualquiera de cualquier edificio construido en los setenta, baldosines azul celeste, cortina de flores... casi me atrevo a imaginarme una de esas tapas de WC peludas a juego con la alfombra de la bañera.  James Dean se ríe mirando a la cámara, no se atreve ni a desafiarla, ¡pobre James!. Es muy posible que Miriam acabe devorando tus restos después del baño, pero eso todavía no lo sabes. 

De: Marilén Martí
Para: Carla
Asunto: no contestas, bah

MARILEN - "Quien bien te quiere te hara llorar"
-
El segundo correo de Marilén está vacío, muy Marilenino. Sí, sigo enfadada.

De: villakunterbund@gmail.com
Para: annabelle.triabell@gmail.com
Asunto: Villakunterbund te ha invitado a conocer Pobladores.com
-
Ni siquiera lo leo. Marilén, Marilenita... no tengo ningunas ganas de conocer Pobladores.com, no necesito llenar mi cama cada noche como tú y por mucho que busques una reconciliación, cada vez que te imagino sólo quiero imaginarte muy lejos.

Cierro la tapa del portátil y me desperezo frente al sofá, arrastro los pies sobre el suelo de madera hasta la puerta del dormitorio y enciendo la luz del lavabo. Mi propio reflejo en la pared de espejo me impulsa a apagarlo de nuevo. Las primeras luces se cuelan por la ventana del dormitorio que da al patio, está abierta de par en par, casi a oscuras y en un absoluto silencio, me lavo los dientes y me doy una ducha.

¿Y qué voy a hacer si dejo de escribir? no es que tenga urgencia en encontrar qué hacer, lo cierto es que ha ido saliendo bien hasta ahora y no me urge conseguir una fuente de ingresos, ¡pero es que no sé que hacer con tanto tiempo!


Cierro las persianas y me meto entre las sábanas revueltas, - debería haber hecho la cama antes de marcharme, pero era echar a correr cuanto antes; o hacer la cama, arrancar la barra de la cortina del dormitorio y partirla con la cabeza de la escandalosa de la vecina del Quinto A y su serenata de gemidos en francés de los miércoles por la tarde. 



domingo, 8 de septiembre de 2013

Adiós Verano... Fins ara!


Ábrelo, ábrelo, despacio
di que ves, dime que ves, si hay algo,
un manantial, breve y fugaz entre las manos.

Toca afinar, definir el trazo
sintonizar, reagrupar pedazos
en mi colección de medallas y de arañazos.

Ya está aquí, quién lo vio,
baila como un lazo en un ventilador
quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos.

Aún quedan vicios por perfeccionar en los días raros
los destaparemos en la intimidad con la punta del zapato.

Ya está aquí, quién lo vio,
baila como un lazo en un ventilador
quién iba a decir que sin borrón no hay trato.

El futuro se vistió con el traje nuevo del emperador
quién iba a decir que sin carbón no hay reyes magos.

Nos quedan muchos más regalos por abrir
monedas que al girar descubran un perfil
que empieza en celofan y acaba en eco.


Los días raros - Vetusta Morla 

El astro ya no sale cada día desde hace una semana, el agua acecha en cada gesto y empapa mis pensamientos y la ropa tendida en el tendal. Se acercan los días cortos, los nidos de las oscuras golondrinas, los caldos calientes para pies fríos... echarse a andar un día tras otro sabiendo que todo puede que parezca igual.

Este Verano no ha sido uno cualquiera, tras él llega ese Otoño que casi nadie quiere ver llegar. No le temo, aquí le estoy esperando, no soy de esos que se niegan a aceptar que el final del Verano llegó y ella partirá, que no volverá... que a partir de ahora será un recuerdo, una piedra más que llena un plato con forma de estrella.

Llevo veranos enteros guardando guijarros; para llenar con ellos mis bolsillos y no salir volando al primer golpe de viento que traiga esta estación de sombras que empieza para mi...

Ven Otoño, no te temo... Adiós Verano, Fins ara!

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