lunes, 25 de noviembre de 2013

Aquella vez que me desnudé


Aquella vez que me desnudé... la primera vez que me desnudé frente a una cámara acabé literalmente cubierta de barro y metida en una caja. Como se suele decir, era por una buena causa,  Nando Esteva estaba preparando "Rostros by Nando Esteva" un proyecto personal de fotografía artística sobre la lucha contra el Cáncer y acabando con algún que otro fantasma, me metí en la caja, en el papel y hasta quedé con ganas de repetir. No es sencillo describir la sensación de como sientes que la cámara está guardando para siempre aquello que tú consideras nadie debería ver y se te pone el corazón a mil, como en la primera clase para aprender a conducir. Hasta que llega el primer click y te dices: "Bueno, ya está, ahora ya no tiene remedio, así que déjate".

Me dejé, me dejé tanto tanto, que acabé disfrutando y descubriendo que sí, que no soy "noventasesentanoventa" pero tampoco lo quiero ser a cualquier precio. Me acepto como soy al mismo tiempo que me niego a operar, a someter a mi cuerpo al castigo del hambre o del dolor. Mi cuerpo no es más que mi envase, el medio de transporte de la vida que tengo dentro y no lo castigo, ni con carencias, ni con excesos.

No quiero correr detrás de esa juventud que ya ha empezado a escapar, me niego a acabar clamando a los vientos que ella era un divino tesoro. En mi concepto de Dignidad tengo una palabra para esas personas que se niegan a la obviedad de la edad y el espejo.

Belleza no ese canon estereotipado remanido y relamido que tantas mujeres repiten como un mantra: rubia, piel sin manchas ni imperfecciones, medidas proporcionadas, talla 36, tacones, maquillaje, pelo teñido, depilación hasta la obsesión, crema antiarrugas, loción antiflaccidez, antiestrias, anticelulítica, botox, injertos, extesiones, cirujia plástica, silicona, reducción de abdomen, de nalgas, liposucción, cavitación, tratamientos de choque frío calor...  si eso es "cuidarse" prefiero morir de un atracón de Vino con sobredosis de Hidratos de Carbono.

Por mucho que te pongas, dice el refrán aquel, que mono te quedas... la naturaleza y hasta el que tengas a tu lado pueden acabar poniéndose en tu contra, como el caso de la mujer china que se operó algo más allá del infinito y cuando se casó con el hombre de sus sueños de perfección fue denunciada por tener hijos feos y haberle engañado. 

Esa belleza no te va a hacer más feliz, si no eres bella por dentro y te quieres lo suficiente como para que sea a ti a quién recuerden y a no tu perfecto trasero.

Hoy mismo me apunto al Proyecto Nu, espero tener la suerte de ser seleccionada.






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