jueves, 12 de septiembre de 2013

Con el puño en alto


Cuenta mi prima Marta, que tiene un blog muy maternal en donde plasma sus vivencias como nada convencional madre primeriza que practica colecho y lactancia prolongada con Mar y Nil sus dos deliciosos retoños, que toma su primera iniciativa en tener un detalle con sus más de setecientos seguidores y (junto con una amiga) se ha currado el diseño de una preciosa lámina con las particulares normas de su casa completamente antagónica a las de la televisiva y más que repugnante Supernanny.

La lámina es un regalo que le ha llevado no sólo el trabajo de pensarla, buscar una cómplice y realizarla. Es un precioso detalle, personal y magníficamente presentado que ha consumido un tiempo especial que se compone de labor desinteresada y todo el cariño que se le pone a un blog; y me pongo por testigo de que es mucho.

Concluyendo con los antecedentes de hecho sucede también que la lámina se ha puesto a la venta en el blog de Sarai Llamas quien se dedica a esa cosa del diseño que muchos creen saber hacer y que apenas nadie controla.

¿Pues no va y recibe comentarios de que se van a descargar la lámina y se la van a churrimprimir en sus casas si no les toca en el sorteo? Y por el camino despreciar el detalle de Marta y el trabajo de Sarai que tiene su mérito y su valor en papel moneda.

¡Válgame Thor! a mi la infamia me pone de trucutrú y más el saber que Marta; quien ha pensado excepcionalmente bien de su público se siente culpable por no haber protegido la imagen de semejantes agresiones.

¡Ah! ¡no! ¡eso si que no! me niego a perder un miembro en este selecto club de quienes pensamos bien de nuestros congéneres y les concedemos a todos el beneficio de la duda antes de evaluar un juicio global que sólo una pequeña casta de personas merecen. Si ella lo hizo bien desde el principio, ¿cómo se va a sentir culpable?

Otra gran mujer como ella me enseñó que Generalizar es tan fácil como erróneo... y que arrieritos somos y en el caminito nos encontraremos ya se lo digo yo.

Y yo que no soy madre, por mucho que le pese a mi pare. Si algo aprendo de ti, Marta; que das lo que tienes y nunca esperas mucho a cambio. Es que se puede vivir con el puño en alto y el corazón en él en cada gesto, no dejes que nada ni nadie cambie eso. Tú no tienes precio igual que tu lámina y quienes aspiren a ser como tú no se harán una copia cutre y pixelada de ti.


El blog de Sarai Llamas: El Blog de Sarai Llamas

.