martes, 7 de septiembre de 2010

Me tienes hasta el moño...

"No hay que perseguirte ni acorralarte, para eso te bastas tú solita bien cagadita de miedo, hay que ser una Doña Nadie para hacer lo que tú has hecho y quedarte tan campante con esa cara insolente de la que dice que jamás ha roto un plato mientras se sodomiza con un mango.
Mira que hay bien poca gente en el mundo que me dé tanta pena como tú, mira que tengo un pasado, un presente y un futuro y lo único que me jode es que no pueda borrarte del más lejano de ellos. 
Si no te empiezas a alejar de ella, te alejaré yo... y por las malas!"
... /...
Le dominas, le sientas de cara a la pared y que repita cien veces que no volverá a venir nunca más. No le escuchas, le disuelves pensando en otra cosa, buscando la mano querida, la caricia del compañero de viaje o la luz del fiel amigo que para todo tiene una respuesta... 
Pero ahí está, saliendo de ti a borbotones, como el aceite hirviendo en ese caldero al que tirarías a quien la ha provocado y le ha sacado del letargo en el que le tienes condenada a desaparecer... 
Y aquí está, cruel e infinita, sacando lo peor de ti, consiguiendo de nuevo el renglón despiadado, el dolor... y lo sabes, bien lo sabes, que no hay peor desprecio que el no aprecio... y por mucho que lo practiques... antes tendrás que acabar con ella... 
tendrás que aniquilar a tu Ira, antes de que ella ponga en pie de guerra al mundo... 


No pensarías que iba a marcharme con las manos vacías por ti... 

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