miércoles, 8 de septiembre de 2010

Así me lo aprendí yo

Gracias, oh mi queridísimo padre, gracias por enseñarme a dedicar todo mi empeño en el trabajo bien hecho y la eterna búsqueda de la imposible perfección... Gracias a ti, me separan del montón en muchos ámbitos  y soy referencia de savoir faire en otros tantos. 


Gracias Padre, si te queda algo de tiempo libre, podrías enseñarlo ahí fuera, enseñarles a tratar con personas como les gustaría que les tratasen a ellos, con vistas al mar y baño en suite. A paladear el sabor del trabajo bien hecho, la deliciosa sensación del merecido cumplido, la palmadita en la espalda, el "que bien te lo has currao nena!"... 


Acaso es tan difícil implicar el criterio, la experiencia y la educación en el desarrollo de la labor que, todo sea dicho, te paga el pan y la hipoteca? 


Inspiración: Pazos - AirBag

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