viernes, 15 de junio de 2012

Cerrando semanas

Estoy acabando con las puertas que no llevan a ninguna parte, ahora que el laberinto se rinde ante mis pies es el momento adecuado para marcarlas a hierro y fuego para no volver a equivocarme.
Me habría gustado tener siquiera un croquis en una servilleta, una fórmula matemática en plan: A la derecha en la primera, luego dos siguiendo recto y a la izquierda, luego otra vez a la izquierda y tres más y a la derecha... habría sido mucho más sencillo, más recto, perfecto y no esta senda sinuosa y retorcida en todos los sentidos posibles de la palabra.
¿Lo pienso de verdad? ¿quién quiere saber el camino propio antes de recorrerlo? ¿acaso no altera el resultado conocer el fin?

Por si acaso, no miro atrás y a por la siguiente esquina...


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