“En la vida hay que tener valor y afrontar lo desconocido.”
La vida secreta de Walter Mitty
No sé dónde estoy, mucho menos a dónde voy, me enfrento a esta línea en blanco con la entereza que me dan estas dos noches seguidas sin pastillas para dormir. No me siento bien, pero tengo el valor para decirlo. No me voy a sentir bien mañana, pero sigo teniendo los arrestos para decirlo.
Hace unos minutos la voz de mi conciencia, que tiene la irónica y fantástica manera de vivir en un cuerpo de más de dos metros de altura (conciencia muy grande para una autoestima muy pequeñita), me ha dicho que por delante soy Invencible, que la parte delicada está a la altura del corazón.
Como mi Estela, mi pequeño gigante de piedra ha sido capaz de redefinir lo que me atreví a llamar "Dura por fuera y blandita por dentro" y tras casi tres horas mi sonrisa está haciendo atisbos reales de salir.
- ¿Estás bien?
¡Vamos no me jodas! Estoy a mil ciento dos kilómetros de estar bien pero sé, una vez más que no me queda más remedio que echar un poco más de carne y arrancar de nuevo el motor.
- ¿A dónde?
Tú quieres saber demasiado y antes de tiempo... me voy, lo acabo de decidir y ha sido mucho; una decisión que no ha sido fácil, porque una cosa es coger tus cosas y salir por la puerta y otra muy distinta es enfrentarte a lo desconocido que viene detrás.
Me voy, con este atisbo de primera sonrisa de verdad en los labios (ets tan gran, PGP!) tras 41 noches sin dormir, 4 kilos menos, miles de millones de cigarrillos, 4 casas, un coche prestado que no pienso devolver y la inmensa, enorme y eternamente sangrante sensación de haber sido expulsada del paraíso. ¿Acaso no puedo ser Lilith de nuevo?
Me sacudo el vestido, me recojo de nuevo la coleta (con lo poco que le queda al pelo lo tengo que cuidar) y me subo al tren, asustada y decidida. Y no os voy las Gracias, porque según dicen por ahí me lo he ganado.
y de fondo podría sonar "To the Rescue" - The Divine Comedy que ya sé que la tengo muy manida, pero es que es justo lo que sonaba
“Estaba pensando que, de todas las huellas de esta vida, hay una especialmente importante: la huella de un ser humano verdadero.”
Bailando con Lobos
El miedo remite, el sueño sigue sin llegar por si mismo (¡benditos Zolpis!) en ocasiones escucho a Björk y grito junto a los acantilados, como si mañana o pasado no fueran a llegar.
Anoche soñé que me abría la piel de la muñeca a la cadera y me sacaba la piel como una víbora en estación de cambio.
Los caminos que se abren ante mi se dispersan entre niebla y polvo lo suficiente como para no ser ciertos y la zona de confort era calentita, mullida y olía a loción de La Toja.
- Definitivamente has perdido la cabeza
Pues resulta que no, que lo único que tengo en orden es ese órgano, que puede que desborde las lágrimas, imagine guiones de un final feliz que no llegará porque no, porque cuando te cierran una puerta en las narices y te dicen que no la van a volver a abrir sólo queda tragarse la pena a cucharadas, comerse la porción de ensaimada que corresponda (si, Jaume, com sempre et faig cas) bajar muy despacio la escalera que te separa del suelo, recorrer el camino hasta el coche en la oscuridad y arrancar para no volver.
Y cada vez que a tu corazón le da por latir hay que sosegarlo, acunarlo con una nana de Buckley, fumarse un cigarrillo
- ¿Has vuelto a fumar?
Ahora mismo eso no me preocupa en absoluto. ¿Me dejas soltar o vas a tocarme un poco más las narices?
- Dale, lo siento, tienes razón
pues eso, me fumo un cigarrillo, me fumo mil cigarrillos, salgo a pasear dentro de mi y si me ataca un recuerdo difuso me clavo las uñas en la pierna, aprieto hasta sentir el cilicio de mi propia penitencia y sigo... aquí sigo. En pie con el puño en alto.
¿Lo ves? lo he vuelto a hacer y bien sabes que no ha sido por falta de ganas, he tenido tiempo y me he permitido perder la noción del ídem once días. Además las lágrimas se componen en un 85% de agua (y resulta que el 15% restante incluye proteínas como la mucina, lactoferrina, lipocalina, lípidos, enzimas (lisozima), y también glucosa, urea, sodio y potasio... Fijaté!) y esta no es nada recomendable para lo que viene siendo el teclado del portátil.
- Pero bueno, ¿a qué ha venido eso de la composición de las lágrimas?
Esperaba la preguntita y me pilla con la respuesta lo que viene siendo aquí en el bolsillo izquierdo de mi pecho, donde otrora guardaba mi quinto corazón y ahora tengo el paño con el que he recogido esas lágrimas compuestas en un 15% de proteína; me he dado cuenta de que por ahí se está escapando, en dos canales cargados de agua y víscera diluida.
- Te estoy leyendo un tanto dramática, Cherie...
Me estás leyendo en carne viva, que es como estoy y no es que esté aquí por venir, que si tengo que venir, pues vengo, estoy porque por algún sitio hay que empezar y mejor hacerlo desde dentro.
- ¿Entonces hoy sí vas a contar lo de Pedro?
¡Y dale! Ya veo que mejor no volver a spoilearte un nombre, porque te adelanto una jugada que no llega.
- Si sigue sin salir, mejor no sacarlo todavía...
Gracias, hoy hasta parece que me caes bien, a ver si dura. Por meterme un poco en harina de este costal y volver a la isla en la que vivo desde hace veintiún días, aquí sigo. Tengo agua, cocos, unas botas de patinaje sobre hielo (y nunca aprendí a patinar) y una caja que no me he atrevido a abrir por respeto e ilusión a partes iguales.
También me cuelga un poco el brazo izquierdo y vivir con lo puesto de una punta a otra de la isla me ha alterado los biorritmos, los horarios y las rutinas. Para que se entienda, lo mismo entro en un estanco y pido un paquete de Pueblo, que tengo que pegarme en una mano para no comprar un sexteto cervecil. El equilibrio ahora mismo me sigue resultando literalmente imposible y mi objetivo principal; lo de dormir sigue siendo un misterio y cuando el pensamiento no me lleva a unos brazos, me dejo arrullar por Mr. Z y toda su banda sonora.
Tras tres semanas no quiero otras tres pero es lo que hay, sigo aquí con el puño apretado intentando retener un corazón que se me escapa por los ojos en cuanto me quedo sola y donde suena su piano y mi violín sin parar. Sé que por algún lado, algún día, (que no será mañana, ni pasado, ni mucho menos el otro) saldrá el sol, dejará de llover, se me secarán el pelo y los huesos, sé que saldré de la isla pero ahora mismo la estoy haciendo mi hogar arrastrando una maleta en la que apenas he guardado nada porque nada me importa.
... y de fondo podría sonar "Cast Away Theme" - Alan Silvestri
Ya no tengo miedo de morir, eso ya me ha ocurrido.
El Renacido
Hoy no tengo mucho que decir, no te voy a llevar a error. Estoy agotada física y mentalmente; me estoy medicando para dormir ¡Benditas pastillas! y ha sido un día de organización pura y dura.
- ¿y por qué no pasas de todo?
¿Pir quí?¿Pir quí?¿Pir quí? ¿tú no te cansas nunca de preguntar? supongo (y es mucho suponer) que estoy intentando darme las respuestas del examen y no sé, espero que alguien lo lea.
Imagino que hay mucha diferencia entre lo que somos y lo que queremos ser. Yo quería ser la hija perfecta, la hermana perfecta, la pareja perfecta y al final, simplemente soy yo.
- ¿entonces hoy no hablamos de Pedro?
Pues no, y ya van dos veces que paso del tema, a lo mejor termino no hablando de él; total, eso quedó tan atrás como mis lágrimas en la lluvia.
Ahora mismo me estoy deslizando sobre el teclado, como si fuera un piano. ¡Gracias, Mam! (cientos de millones de veces te daré las gracias por haber matriculado en Mecanografía Como Dios Manda).
Y ya que el talento musical lo tenía el Padrino y lo mantienen el primo David y mi hermano, ambos al bajo con mucho trabajo me gusta pensar que, en lugar del piano, la que suscribe aporrea un teclado del que no saca música pero si algún que otro tema que suele andar precedido de las palabras de otro y una propuesta musical.
- Siempre he pensado que escribes con banda sonora.
Pues ahí le das bastante, ya que música, lo que se dice música no hago... al menos que algo suene y espero tener presupuesto para la película que me he montado. Y ahora que, en mitad del quinto episodio te he contado el modo de uso, justo ahora sé que hoy no voy a hablar de Pedro, ni de ninguno de mis otros corazones. No... no tengo fuerzas, que eso ya lo he dicho más arriba y no te va a quedar más remedio que creerme porque, lo creas o no, aquí mandan mis dedos y no tengo rivales.
- Eso te gusta, ¿eh?
Si te refieres a mandar, no es el caso. Sé que no lo parece, que en esa imagen tan chachirichanchi que proyecto en los demás, parece que me va el rollo, mandar, el látigo y poner firmes. Y, de verdad te lo digo, nada más lejos de mi intención. Soy buena planificadora, la gestión es un concepto que tiene pocos secretos para mi pero ¿mandar? yo sólo valgo para que me manden a la mierda.
Y lo de los rivales lo llevo fatal porque el mayor de mis rivales soy yo. Hace 46 primaveras que compito contra mi reflejo del espejo en la búsqueda de verme por fin satisfecha de lo que viene siendo yo misma, lo bueno es que no me rindo...
y de fondo podría sonar: "Song for someone" - U2
sí, sí... ya sé que también debería haberte dicho lo malo, egke ya me he tomado la pastilla y apenas voy a llegar a darle "Publicar"
"Un hombre que no pasa tiempo con su familia nunca puede ser un hombre de verdad"
El Padrino
Fue, con soberana diferencia, el más canalla de nuestra casta. El primogénito del abuelo, el hermano mayor de mi padre, un hombre que se vestía por los pies y, se desvestía mucho.
Quiso la fortuna, que se le asignase ese papel familiar que implica las funciones de consejo y apoyo extra y cumplió ese papel como todo en su vida, hasta el límite.
Comparto con él los ojos de la abuela y el nacimiento del pelo que indica la autenticidad genética mejor que una prueba de ADN, mi obstinada autoexigencia y la capacidad de completar lo que me proponga con dedicación, esmero. Era el cocinero de la familia, heredó de su madre su mano para la cocina y de su padre el carácter, la tenacidad y un convencimiento muy profundo de que la familia siempre era lo primero y lo último.
Fue el PADRE de Rebeca y David, no recuerdo que fuera cariñoso, porque ninguno en esta familia lo es pero siempre (y cuando digo siempre lo digo hasta que duele y arrastra lágrimas) estuvo para todos y para mi. Como abuelo de Xavier, Aida y Luis fue divertido y entregado.
Tuvo una vida más allá de la plenitud, porque se la gozó entera. Bailó, Viajó, Trasnochó, Comió y Fumó hasta el séptimo stent coronario, bebió hasta la última Navidad que tuve el honor de compartir con él, porque si a través del novio de su ex-mujer aprendí el significado de la palabra Honor; él era el Honor más grande del desastre de nuestra familia.
Todo aquel que le conociera tendrá un recuerdo de él, porque era auténtico y encantador hasta niveles de enfermedad. Tocaba la trompeta con fervor, dejó de hacerlo de continuo aunque en alguna celebración, tras varios escoceses a medias con su hermano, su hijo o su ahijada, se arrancase un par de movimientos que recuerdo con la piel de gallina, igual que las veces que me tocó serenatas con toda la banda siendo niña.
Luchó tanto y tan bien, que se fue completo, tranquilo y en paz dejándome huérfana de Padrino y sin saber a quién le puedo pedir uno de aquellos baños de realidad en los que me enseñó que nadie me iba a regalar nada en esta vida y que, quisiera lo que quisiera, tenía que conseguirlo por mis propios medios.
Antes de irse me dejó un mensaje tan grande y tan escueto como cabía esperar de él, le dijo a mi padre y hermano que estaba orgulloso de mi (y no lo estuvo de todos). A él no le pudo la debilidad de saberse al final de sus días, ¿acaso se creía la muerte que iba a poder con mi Padrino?
Si le imagino leyendo estas líneas siento dentro de mí su respuesta tras un contenido silencio cargado de sincero afecto: "Bien, ¿quieres llevarte una botella de hierbas?".
y de fondo podría sonar: "Theme from Casanova" - The Divine Comedy
Cuando estas palabras atribuidas a Anthony Hopkins llegaron a mi pensé en él, porque recogen la lección vital que me dio:
′′Deja ir a la gente que no está lista para amarte.
Esto es lo más difícil que tendrás que hacer en tu vida, y también será lo más importante: deja de dar tu amor a los que no están dispuestos a amarte.
Deja de tener conversaciones difíciles con personas que no quieren cambiar.
Deja de aparecer para las personas que no tienen interés en tu presencia.
Deja de amar a las personas que no están listas para amarte.
Sé que tu instinto es hacer todo lo posible para ganar el aprecio de todos los que te rodean, pero también es el impulso lo que te roba tu tiempo, energía y salud mental, física y espiritual…
Cuando empiezas a protestar en tu vida, completamente, con alegría, interés y compromiso, no todo el mundo estará listo para encontrarte en este lugar de pura sinceridad…
Eso no significa que tengas que cambiar lo que eres.
Significa que tienes que dejar de amar a las personas que no están listas para amarte.
Si eres excluido, insultado sutilmente, olvidado o ignorado fácilmente por las personas a las que le regalas tu tiempo, no te haces un favor al seguir ofreciéndoles tu energía y tu vida.
La verdad es que no eres para todo el mundo… Y que no todos son para ti…
Esto es lo que hace que este mundo sea tan especial cuando encuentras a las pocas personas con las que tienes amistad, amor o relación auténtica…
Sabrás lo precioso que es…
Porque has experimentado lo que no lo es…
Pero cuanto más tiempo pasas tratando de hacerte amar de alguien que no es capaz…
Entre más tiempo pierdes privándote de la misma conexión…
Hay miles de millones de personas en este planeta, y muchas de ellas se van a encontrar contigo, a su nivel, con su vibración, desde donde están…
Cuanto más pequeño sigues involucrado en la privacidad de las personas que te utilizan como cojín, una opción de segundo plano, un terapeuta y un estratega a su sanación emocional…
Más tiempo te alejas de la comunidad que deseas.
Tal vez si dejas de aparecer, te buscan menos…
Tal vez si dejas de intentarlo, la relación deje de…
Tal vez si dejas de enviar mensajes, tu teléfono permanecerá oscuro durante días y semanas…
Tal vez si dejas de amar a alguien, el amor entre vosotros se disuelva…
Eso no significa que arruinaste una relación!
Significa que lo único que sostenía esta relación era la energía que solo tú y tú contrataban para mantenerla a olas.
No es amor.
Esto es solo apego.
Es querer darle una oportunidad a quien no lo merece!
Lo más valioso e importante que tienes en tu vida es tu energía.
No es solo tu tiempo, ya que es limitado…
Esa es tu energía!
Lo que das cada día es lo que se creará cada vez más en tu vida.
Los que le darás tu tiempo y energía, definirán tu existencia.
Cuando te das cuenta de esto empiezas a entender por qué estás tan ansioso cuando pasas tu tiempo con personas que no te conviene, y en actividades, lugares, situaciones que no te conviene.
Empezarás a darte cuenta que lo más importante que puedes hacer por tu vida, por ti mismo y por todos los que conoces es proteger tu energía más feroz que cualquier otra cosa.
Haz de tu vida un refugio seguro, en el que solo se permiten personas ′′ compatibles ′′ contigo.
No eres responsable de salvar a la gente.
No eres responsable de convencerles de que deben ser rescatados.
No es tu trabajo existir para la gente y darles tu vida, poco a poco, momento después del momento!
Porque si te sientes mal, si te sientes en el deber, si te sientes obligado, eres la raíz de todo esto por tu insistencia, temiendo que no te devuelvan los favores que les has concedido…
Es tu único hecho darse cuenta que eres el amado de tu destino, y aceptar el amor que crees que te mereces.
Decide que te mereces una amistad real, un compromiso verdadero y un amor completo con las personas saludables y prósperas.
“Donde haya un árbol que plantar, plántalo tú. Donde haya un error que enmendar, enmiéndalo tú. Donde haya un esfuerzo que todos esquivan, hazlo tú. Sé tú el que aparta la piedra del camino”
Gabriela Mistral
Sin adelantarme a los acontecimientos, total, algo se puede leer entre líneas; nunca he sido persona de altos niveles de autoestima, necesito el visto bueno, un Ok, la reafirmación de que mi decisión es correcta; aunque a veces me pase el beneplácito por el aparato del pis. Es cierto, que cuando Pedro llega a mi vida es para convertirme en una diosa que nunca me sentí.
- El siguiente en tu lista, entiendo
Pues esto no es una lista, ni un inventario, ni una bitácora, es más un lugar dónde estoy recogiendo mi corazón por si alguna vez se me olvida de dónde vengo o a dónde voy; precisamente en la familia ya hay antecedentes de falta de memoria y lo cierto es que la acumulación de primaveras empieza a ser patente, lo suficiente como para poner en evidencia dos conceptos de los que no me siento nada orgullosa:
1) la imagen que proyecto a los demás poco se corresponde con mi intención 2) he llegado a ese punto en el que ya no pesa el dolor, ni las afrentas pasadas
- Entonces, ¿vienes aquí a sincerarte?
Todavía no lo sé, aunque si tengo claro que no me voy a esconder más de mi misma y mucho menos de mi pasado, he tardado mucho en aplicarme en la lección magistral de Rafiki pero siempre hay tiempo para enmendar el error y para algo fui Scout.
- No me digas que fuiste de las del pañuelito al cuello y la ecología barata
Peor, en Mallorca el Movimiento Scout está asociado a la iglesia, así que esta apóstata proclamada acudió a misa muchas más veces de lo que le hubiera gustado, es más, me sobran las misas, las proclamas huecas, las Nochebuenas en las que nos tocó actuar, porque a eso me acompañaba Sergio. Pero ya hablaremos de mi hermano más adelante.
Si subo a la balanza lo positivo no pesa lo suficiente, pero aún así lo hubo y muy bueno. Recuerdo un atardecer en Ciutadella justo antes de iniciar nuestro campamento de Rangers, seis días antes de mi primera menstruación. Yo tenía quince y Joan también. Gerard era nuestro cap, junto a Bel y a otra maravillosa chica de la que no soy capaz de recordar el nombre, mira tú qué cosas tengo.
- Gerard, ¿cómo tu ahijado?
Efectivamente, como el niño de mis ojos, porque el nombre no hace a la persona y un nombre puede convertirse en maravilloso por la persona que lo represente. ¿Sabes que Sergio quería ponerle Roc a su hijo? Era un juego de palabras muy bonito, porque mi hermano toca el bajo y es muy Rock y su mujer empeñada en ponerle Sergio igual que al padre, cosa que se me antoja obsoleta y poco práctica porque se presta mucho a la confusión. Recuérdame si eso que te cuente la que lié por confundir al padre con el hijo, pero hoy no, ya si eso, otro día.
Volviendo a Gerard, al campamento de Menorca recorriendo la isla a pie con quince años, de Ciutadella a Maó, a Joan y a lo dada que he sido siempre a las causas perdidas.
Atardeció en Ciutadella con paz, tengo el recuerdo de las callejuelas que llevan al puerto, encaladas de blanco y a no ver el sol ser devorado por el mar, pero sí a ir perdiendo la luz gradualmente, con una soberana armonía. No recuerdo qué cenamos, recuerdo que nos dieron alojamiento en el agrupamiento de la villa y que tuve un momento de inspiración. Sin más, tenía ganas de escribir, de contarle a alguien como me estaba sintiendo y se lo dije a Joan.
Tendré que hacer un inciso para hablarte de Joan para que se entienda. El hijo menor de tres, no podría decir que fuera guapo, ni llamativo, ni el alma de la fiesta y, para más señas, su hermano mayor, Ramón sí que lo era y su hermana ya era cap, lo había sido todo el curso anterior para nosotros, aunque nos habían cambiado por aquella chica de la que no recuerdo el nombre y que me jode no hacerlo porque era una tipa fantástica, con un ánimo irreductible y un coco de los que enamoran sólo con pasar un rato a su lado.
Bueno, que me pierdo y no lo cuento. Lo cierto, yo viviendo mi epifanía y compartiéndolo con Joan que, junto a Juli, era mi mayor cómplice en mitad de una tropa plagada de niñas bien y de chicos con mucha personalidad. Juli era la cabeza visible de nuestro trío, un chico guapo, divertido y con una chispa que te hacía reír sin parar y, al mismo tiempo, la inteligencia suficiente para manejarse con el resto; cosa de la que Joan y yo carecíamos casi por completo, él era de celofán y yo la bocachancla que la cagaba siempre. Pero Juli no había venido al campamento de Menorca, Joan y yo estábamos solos ante el peligro.
Ya estábamos casi para irnos a dormir y Joan me prometió que podría escribir, que él se encargaba y Bel se cargó aquel momento pensando en comprarse un bikini.
- ¿un bikini?
Sí, era una tipa superficial y hueca, de esas que aparentan y van de líder todo el tiempo; como si a mi que se hubiera olvidado el bikini en Mallorca me importase pero, para más inri, pues el resto de las chicas siguiendo a la oveja que más bala. Llevaba tiempo queriendo adelgazar para gustarle a su novio y ponerse un bikini era lo que más le interesaba. Precisamente nos había confesado a las chicas que el novio era otro cap del agrupamiento y que no podíamos decírselo a nadie, para que leas las películas que se montaban en los Scouts. Lo convirtió en su grito de guerra, al día siguiente caminábamos por la costa, en una armonía solo rota por el fuerte viento y ella no daba más de tres pasos sin gritar: ¡Bikini!
En Fornells se hizo con él, nos llevó de tienda en tienda hasta que lo compró y el último día nos enteramos de que se había gastado parte del presupuesto del campamento en la pieza de baño. Gerard la abroncó aparte, pero tal fue la bronca que nos acabamos enterando, aunque si bien eso también es otra historia sólo diré que nos quedamos sin comida y que acabamos untando paté a las costras del pan que quedaban en la bandeja donde lo cortábamos, no era mal para la dieta.
Donde Bel encontró su bañador, Joan se hizo con una libreta y cuando acomodamos nuestros sacos de dormir en el garaje donde pasamos la noche, me dio aquella libretita pequeña y un boli. Escribe - me dijo - ahora ya tienes con qué.
Y escribí una carta que nunca llegué a enviar a mi primo en la que le contaba el atardecer de paz de Ciutadella; tuve aquella libreta años guardada en un cajón y jamás envié aquella carta, pensé que él se reiría o me llamaría "Cabrita", cosa que hacía muy a menudo. También le hablé de Joan y de cuánto me había gustado que me consiguiese el cuaderno.
Estaba acostumbrada a pasar desapercibida dentro del núcleo, todo el mundo sabía quien era Estela pero nadie le prestaba atención; una bicho raro que llevaba aparatos en los dientes y que no quería ir con las chicas y prefería invertir su tiempo en escuchar a Joan, Juli y Gerard.
Porque ahora hemos llegado al punto en el que puedo hablar de él, de cuánto me abrió los ojos aquel cap que venía del único agrupament laico, que se pasaba la misa y las oraciones nocturnas por la funda de la guitarra que siempre lo acompañaba. Que cantaba a "El último de la Fila" mucho mejor que Manolo García (cosa que tampoco es tan difícil, lo sé) que sabía motivar, apoyar y resolver, que le daba sentido a la frase de Gabriela Mistral que prelude esta confesión (incluso nos la leyó una noche en la que dormimos en una casa abandonada e hicimos una hoguera para calentarnos) nunca le dije que conocía la cita porque Mam me la había leído hacía algún tiempo pero si me propuse aplicarla hasta el extremo; sólo conozco a otra persona que lo hace, Luis, otro de mis primos. Y la utilicé como relleno en la lectura de su boda.
- Ya te has perdido, Estela...
Para nada, de Luis y de MIS PRIMOS! también teclearé otro día, o no. Ya sabes, conmigo nunca se sabe.
Y volviendo a Gerard, este mundo sería mucho mejor si hubiera más cómo él y por su inspiración propuse su nombre para ese pequeño terremoto que mi cuñada tuvo a bien traerme al mundo. Por él decidí darle otra oportunidad a los scouts y los dejé porque en mi paso a Pioners, Gerard dejó nuestro agrupament y ya nunca le volví a ver.
- ¿Te enamoraste de Gerard?
En absoluto, me enamoré de su actitud ante la vida, de la emoción que ponía cuando cantaba (y cantaba muy bien) de cómo sabía motivarme y sacar lo mejor de mi; convertía mi rabia en energía y la canalizaba a otros lugares donde se convertía en algo bueno. Nunca me sentí desplazada, todo lo contrario, estaba en su órbita y girar alrededor de él con el resto de la tropa me hizo sentir integrada por primera vez.
Tras mi marcha del agrupament me quedaron Joan y Juli en un mundo sin teléfonos móviles, sin mensajes de WhatsApp o SMS; al correo electrónico le faltaba más de un lustro para llegar a mi vida y él punto de encuentro que antaño fuera el agrupament lo fue un bar que para mi se convirtió en mi segunda casa (y durante algún tiempo la primera).
A "La Sucursal" me llevó Pedro de la mano una tarde de septiembre de un año que sólo puede ser 1993.
- A Pedro ya lo has mencionado más arriba, ¿vas a hablar de él ahora?
No creo, tenía ganas de teclear sobre él porque es el segundo hombre de mi vida pero me he dado cuenta de que antes prefiero despedirme de Joan como merece. Porque a Joan y a Juli les guardo ese sincero afecto adolescente, durante años quise ser un chico, desee su libertad y que su armario no tuviera lazos y faldas rosas; Mam tardó algún tiempo en darse cuenta, aunque cuando pedí el corte de pelo de Miguel Bosé en "Amante Bandido" entendió que lo de ser una princesa no era para mi y me soltó la cuerda.
Otra cosa era el colegio primero, los scouts o el instituto y ellos siempre me trataron como a una igual. Hubo un tiempo en el que en los campamentos, no se sabe bien por qué, a los niños los tiraban desnudos al agua y a las niñas nos dejaban fuera escojonándose de la tontería. Fui la primera en quejarse de aquello y Bel me replicó que si me tiraba al agua desnuda, que el resto harían lo mismo. Yo sólo pedí una chica, recuerdo el nombre perfectamente pero no viene al cuento siquiera. Cuando empezó a llorar porque yo ya estaba en pelotas en el agua y los chicos me aplaudían (unos metros más allá eso sí) le djie que no lo hiciera, que tampoco era plan causarle un trauma por tener que tirar el bañador al suelo.
- Una auténtica contradicción, ¿no crees? Querías formar parte del club, sentirte integrada y al mismo tiempo renegabas de las reglas.
Bueno, ya he tecleado más veces que las concepciones establecidas no estaban hechas para mi y, siempre creí que ese día fue el que sirvió de sello para Joan y para Juli. La memoria es traicionera, pero creo recordar que fue el primero en el que me pidieron que me sentase con ellos y Juli fregó platos conmigo después de cenar. (Puede que eso sea producto de mi más supina imaginación, creo que relleno los fragmentos perdidos con lo que me gustaría que hubiera pasado).
Joan me ganó para siempre en el campamento temático de los indios. Montábamos una cutrez de tipi con hule blanco y cañas; Gerard ya nos había dejado y nuestra organización era un auténtico desastre. Estábamos en un campamento de branca, un lugar en Sencelles donde nos reuníamos todos los Rangers de todos los agrupaments de la isla.
- Parece una frikada nazi.
Peor, competíamos entre nosotros... mucha coeducación y muchos principios, pero al final era como unas olimpiadas cutres. En la edición anterior, con temática romana habíamos arrasado y en esta hubo agrupaments que se prepararon a conciencia, uno plantó el tipi con un poste eléctrico ¡y nosotros con nuestras cañitas y nuestro hule blanco!.
Había puntos por absolutamente todo y cuando nos pusimos a personalizar el tipi con pintura le dije que me iba a llamar "Ainhoa" para tener el nombre indio.
- ¡Jajajajajajaja! Eso no puede ser verdad
No te lo juro porque no lo hago, pero como lo lees y Joan lejos de mofarse de mi desconocimiento me siguió el rollo y dijo que le llamase "Johnny" que también era muy indio.
Para cuando descubrí el origen y significado de "Ainhoa" llevaba dos pintas de Guinness en el cuerpo y Joan otras dos, teníamos diecinueve años y aquella noche me confesó aquella chorrada al tiempo que me dijo que lo había clavado porque el significado literal en euskera es "mujer de criterio".
Le agradecí el detalle y pagué la ronda, ya en la calle me enseñó la moto que se acababa de comprar. Llevaba un tiempo en proceso de metamorfosis, se había apuntado a un gimnasio y su autoestima había aumentado considerablemente. Me sentí muy orgullosa de él, si tus amigos te reflejan, el reflejo de Joan era muy prometedor. Me llevó a casa en la moto y una semana después se mató con ella.
Coincidió con un viaje a Barcelona para estudiar universidades y para cuando me enteré en "La Sucursal" por parte de Guillem, un conocido del agrupament, se me vino el mundo encima. Salí a la calle, deseando despertar de aquel mal sueño y Juli giró la esquina cogido del brazo de su novia. Nos abrazamos y lloramos en silencio, sabíamos que nuestra magia se había acabado, sin Joan ya no éramos tres, ya no había por dónde cerrar las aristas de aquel triangulo que había recorrido media Mallorca de excursión, el que faltaba era nuestro pegamento y se había ido para siempre.
Estábamos solos, Juli se perdió a si mismo algún tiempo después y yo tardé un poco menos. Él acabó pasando por "Proyecto Hombre" y yo, pues eso, hoy tecleo todo lo que empecé a contar en el cuaderno que Joan me regaló con la guitarra de Gerard como mesa intentando expirar la culpa.
- ¿culpa? pero entonces esto no va de hablar de tu corazón y me has liado hasta aquí
Hablo de mi corazón, de cómo me quedé perdida y tardé tiempo en encontrarme, hablo de que recuerdo cada instante y atesoro la tarde en que me fui a cavar con ellos; las chicas en cocina y los chicos cavando zanjas para hacer letrinas. Hablo, como al principio, de que dejo el pasado en el pasado pero me sale de los dedos darle la más sincera y sentida de las despedidas a quien habría podido cambiar mi vida de haber podido permanecer en ella.
y de fondo podría sonar:
"The lion sleeps tonight"
Sí, lo he cogido con fuerza que no con ganas, pero no te confíes igual me vuelvo a pegar seis años...
Cierto, a Rafa lo ví algunas veces, nunca le dije nada y se fue de mi vida y de Mallorca, creo que acabaron regresando a Galicia, eran de Vilagarcía de Arousa (como los centollos de Airbag).
Poco después de su marcha, apareció Nacho. Le conocía del colegio, iba un curso por delante de mi, era alto, moreno y simpático. Acostumbrada a ser la bicho raro, me uní a Malena y Maleni que habían compartido colegio conmigo. Malena era prácticamente una hermana para Nacho y yo le miraba y le seguía con devota admiración.
Nos veíamos en los recreos y si llovía hablábamos con otros alumnos de su edad; David, Honorio y Pedro son los que consigo recordar. Si el día les era propicio ellos jugaban a baloncesto y nosotras cotorreábamos de lo divino y de lo humano.
Me pasé todo el curso mirándole en silencio, aunque tanto Malena como Maleni sabían que mis sentimientos no eran correspondidos e intentaban sacármelo de la cabeza. Pero una que era cabezona hasta el tuétano, se empeñó en cuadrar una salida nocturna para celebrar el fin de curso con él, Malena, David (que era el chico que le gustaba a Malena) y yo.
Contaba dieciséis, tanto David como Nacho eran un año mayores. No recuerdo exactamente como pero, obviamente Nacho acabó encontrando la excusa para no venir y Malena se descolgó en el último momento. David, no.
Y como aparte de andar loca por ver a Nacho también quería salir a bailar (o eso creía yo) y experimentar mi primera salida nocturna, no cancelé. Recuerdo que David llevaba unos vaqueros desgastados y unas relucientes deportivas de atletismo. Yo le pedí prestado al armario de Mam una blusa de gasa completamente transparente y me clavé unos vaqueros blancos que tuve hasta los veintidós; intentaba que los ojos se fueran al pan para despistar que mi sonrisa estaba plagada de brakets.
Nos encontramos en el portal de David y tomamos un taxi hasta Es Jonquet, a un garito que tenía una terraza abierta con vistas al Paseo Marítimo. Recuerdo que David dijo al verme que estaba radiante y, si te soy sincera, fue la primera vez en la vida que le miré; conmigo se puede decir completamente que sólo tengo ojos para el hombre que me interesa, en aquel momento el chico, claro.
En el momento en el que le miré me pregunté a mi misma como no lo había hecho antes. Casi metro noventa, ojos verdes, moreno de piel, con un ligero acento cordobés y desviviéndose por hacerme reír, cosa que sí había conseguido durante todo el curso. Llegamos a la disco y se empeñó en pagar la entrada...
- Tela, ¿vas a volver a liarme como ayer para contarme que el tal David fue tu primer beso?
¡Pero bueno! ¿Puedes hacer el favor de no adelantarte a las jugadas? David fue mucho más que mi primer beso, que sí lo fue; pero si vas en plan spoiler a este paso apago la luz y nos vamos a dormir.
- Vale, vale... ya me callo...
¿Por dónde iba? ¡Ah, si! Llegamos al garito y David me paga la entrada; el pidió una Coca-Cola y yo un San Francisco, así que puedo garantizar que estaba totalmente serena. Mi autoestima se fue al garete ya en la barra, todas eran todo más que yo. Altas, estilizadas, con unos modelazos, luciendo pierna, maquillaje y tacón. Me rendí antes de empezar al mirar hacia la pista. ¡Encima bailaban como diosas! y yo que me había autoechado de la clases de Gimnasia Rítmica a las que Mam me apuntó en EGB ya era plenamente consciente de que bailando no iba a seducir a nadie. Y encima, va el chico y sale a bailar; ¡ni Toni Manero! ritmo, gracia y hasta figuritas de Break Dance, le contemplé ojiplática esperando que la primera que tenía a mi lado le saltase a la yugular en cuanto acabase la canción. Es más, es que le saltó y le preguntó si tenía un cigarrillo, él le contestó que no fumaba y hasta me pasó un brazo por encima del hombro que recordaré toda la vida, porque era la primera vez que un chico me tocaba.
- Eso si que no me lo creo, Tela.
Cómo lo lees, yo era una Goonie en el colegio, aplicada, mal carada y defensora de las causas (perdidas o no), obediente, buena estudiante y nada pendiente de mi estética exterior, en el colegio nunca pensé en ellos; había compañeras de clase que empezaron a maquillarse en 6º y salvo una noche del viaje de estudios que no me apetece teclearte ahora, yo no sabía lo que era (ni quería) alicatarme la cara y subirme a unos zapatos de tacón.
Pero volviendo a la noche de autos, David me pasó el brazo alrededor del cuello y me preguntó si quería salir a la terraza, me quedé tiesa como una tabla y asentí con fuerza. Durante el recorrido entre la barra y el acceso al exterior, David me susurró al oído que se disculpaba por lo del brazo, pero que quería quitarse a la tipa del cigarrillo de encima. Y yo le grité entre la música que no pasaba nada.
En la terraza la música bajaba el nivel y se podía hablar con tranquilidad. No soy capaz de recordar que tema nos llevó de un sitio a otro, sí recuerdo que me sacó muchas risas antes de soltarme que sabía que el chico que me gustaba era Nacho. En aquel momento ya ni me acordaba de su compañero de baloncesto, mis ojos estaban clavados en los suyos y no podía dejar de perderme en aquella mirada limpia, serena, adulta y masculina.
- Tela, ¡qué te pasas! ¿Adulto y masculino un chaval de diecisiete años?
Como lo lees, adulto y formal; con unos principios que ya querrían muchos de más de cincuenta. Tan leal a su amigo que se declaró empezando por el principio; a lo que yo contesté que él era el chico de Malena. Su respuesta fue igual de clara y serena; Malena era una amiga, se reía mucho con ella pero también lo hacía con su prima de Córdoba y allí no había nada que hacer. "A mi la que me gusta eres tú", así, a caraperro y sin avisar.
Y me fundí, me fundí como no me he vuelto a fundir más que cuatro veces más, como el provolone en una plancha ardiente. Temblaba cuando le dije que no sabía quien era Nacho y me reí cuando me contestó que aquello era bueno porque a su amigo no le interesaba pero que él estaba deseando besarme y no lo había hecho antes porque mis brakets le daban miedo. Más me reí al responderle que no sabía que iba a pasar con los aparatos dentales, que no había besado a nadie con ellos.
Estaba sentado, yo de pie frente a él y tiró de mi brazo con dulzura al tiempo que me decía "Bueno, pues habrá que probar" y nos chocamos de morros...
- ¡Jajajajajaja! ¿en serio?
Sí y antes de arrancar con el beso, ya nariz con nariz le dije que tampoco había besado a nadie sin ellos; ahí fue él quién empezó a temblar.
David fue el primero y su exquisito tacto o el olor de su barba recién afeitada todavía pesan en mi memoria. Malena se enfadó conmigo y tardamos algún tiempo en recuperar el contacto, pero eso te lo tecleo otro día.
Le quise sin saberlo, tenía dieciséis y luego diecisiete, luego diecinueve y ya nunca más. Por aquel entonces era el amigo que siempre será, mi abogado, un ángel que la vida me tenía guardada a quién jamás olvido felicitarle el cumpleaños porque es la manera que tengo de recordarme y recordarle. Cuando compré mi primer piso me ayudó con la documentación, quise invitarle a cenar a casa y su respuesta fue que se sentía honrado por la compensación pero que si él y yo estábamos solos pasaban cosas que era mejor que no pasasen.
- ¿Tanto?
Tanto como para reconocer que hay algo que no puedo explicar, una dulce emoción, un precioso recuerdo; donde muchos intentan olvidar sus primeras veces, yo recuerdo risas, chistes malos y mucha complicidad.
- Pero entonces fue tu primer novio
Para nada, nunca nos dijimos que nos queríamos; él fue mi primer todo y yo el suyo pero no fue amor, fue el principio de una gran amistad.
y de fondo podría sonar:
" The Goonies 'r' Good Enough" - Cindy Lauper
¿Qué a dónde voy con esto? ¿acaso crees que tengo idea?
Esta es una historia sencilla, pero no es fácil contarla. Como en una fábula, hay dolor. Y, como una fábula, está llena de maravillas y de felicidad
La vida es bella
Aprendí a los quince, a Mam le pareció que ya era hora de que dejase de aporrear sin gracia su máquina de escribir, así que me apuntó a una academia para que aprendiera "Mecanografía como Dios Manda" (o al menos eso dijo ella).
Yo no ví a Dios ni una sola de las tardes en las que acudí a aquel primer piso en la avenida. Es más, el profesor sólo estuvo presente el primer día, explicándole a mi madre como me iba a enseñar a cargar el programa en aquel Diskette de 5 1/4 que contenía el software mágico con el que aprendería a teclear sin mirar el teclado y el otro Diskette en el que se irían guardando mis resultados. Y ya nunca más se supo, le sacó la pasta a mi madre y ni siquiera estuvo presente el día que me entregaron el correspondiente diploma con mis 360 pulsaciones por minuto con un margen de error que soy incapaz de recordar pero que se me antojó infinito por exigirme que aquella cifra que no llegaba al 2% fuera un cero limonero.
El resultado fueron casi dos años de tardes de sol, de frío, de lluvia a veces; espero que alguien crea en que Mallorca llega a hacer frío alguna vez. La verdad es que, a veces, entre Sant Sebastià y febrero las llegamos a pasar canutas.
- Al grano, Tela que a este paso no lo cuentas.
Voy voy... Pues eso, Academia, las tardes después del instituto, llegar, cargar el programa durante al menos diez minutos y luego teclear y teclear... Teclear "El veloz murciélago hindú comía feliz cardillo y kiwi. La cigüeña tocaba el saxofón detrás del palenque de paja" una y trescientas veintidós millones de veces y volver a casa en autobús.
A menudo iba andando, al principio pasaba del autobús, me gustaba mirar a la gente, contemplar sus historias, igual que lo hago en los aeropuertos. Pero una tarde de lluvia preferí coger el 14 hasta casa y siempre regresé a casa en autobús.
El motivo iba siempre en el asiento de atrás, sin auriculares; yo ya era muy de Walkman y de gastarme la paga en pilas y me sorprendía que no hiciera nada con su tiempo. Solo, sin lectura, sin música y con la mirada al frente, ni siquiera miraba por la ventana pero cuando yo entraba en aquel vetusto vehículo, en el momento en que mi bonobús pitaba para marcar que acababa de recortarle un fragmento de cartulina al contador de viajes, miraba hacia mi y esbozaba un atisbo de sonrisa en sus comisuras.
- No flipes, Tela... no lo haría sólo contigo.
Qué sí, Joder! que me miraba, casi casi sonreía y volvía a su posición original y no volvía a mirar a nadie, aunque subieran al bus los Teleñecos. Y no volvía a mirarme, sólo al entrar y de ahí hasta la última parada, ¿qué cómo sé que era la última parada? porque la mía estaba tres paradas antes y me quedé muchas veces hasta la última con él.
Jamás me dijo nada, yo tampoco y te cuento esto porque me daba pena, me intrigaba y me excitaba a partes iguales.
- No me hagas reír, ¿todo este rato para esto?
No, no sólo para esto, así descubrí que soy hetero, que me gustaban los chicos, hasta aquel momento no sabía, él me hizo ver.
y de fondo podría sonar: "Fuimos chicos rebeldes" - La Granja
Esto no se supera, no se supera porque es insuperable y no hay más. Porque puse todas mis carnes en esa parrilla (y mira que hay canne) y no me arrepiento aunque salgo hecha trizas y de nuevo toca caminar con el corazón en la mano...
A Almudena le gustaban los toros, de ella aprendí que no hay quinto malo... joder! cuánta razón, mi Cooper atravesó el Universo conmigo para dejarme en busca de un planeta donde iniciar la vida de nuevo, toca aprender, toca lo que toca, porque no queda remedio.
Las naves ardieron y no pude apagar el fuego con lágrimas y súplicas, me queda recorrer esta vasta y yerma llanura, el camino que se abre a mis pies no se me antoja, no me apetece, pero si no doy el primer paso jamás recorreré el año luz que tengo por delante aunque en este preciso instante me odie y me sienta querida, amada y odiada a partes iguales.
y de fondo podría sonar: "Persiguiendo una Luz" - La Granja
Por algún sitio tenía que empezar... en el próximo prometo el comienzo de un principio ahora que ya he contado el final y, aunque no prometo nada, intentaré que sea mañana...
Le enseñaron a no mirar atrás; a contemplar los atardeceres porque el amanecer a menudo se encontraba con ella alzando copas a la salud de dioses paganos o removiendo las sábanas entre gemidos de dicha...
Aprendió porque era buena alumna y porque el placer en su esencia más pura y hedonista era un buen mentor. Aprendió corriendo, para cuando se quiso dar cuenta, la casa estaba vacía, sus pies descalzos y no sabía alimentarse de recuerdos.
Aprender a volver a aprender, seguir la senda siempre hacia adelante, dejando atrás los dolores, las afrentas, incluso los mejores momentos; sólo así se recorre el camino incluso con los pies descalzos...
Contemplaba el techo obviando las paredes de gotelé en rosa salmón, tumbada sobre aquella cama que era de todo menos de princesa. Las primeras notas del piano la llevaban directa a otro universo en el que sabía bailar y casi podía volar. Su compañero de baile siempre tenía el rostro difuso, casi dos palmos más de altura y se empeñaba en mandar él. Los sueños no huelen excepto cuando sueñas despierto y la escena olía a fresa ácida y regaliz.
Para cuando la caja de Ringo se quedaba sola marcando el ritmo, sus hombros ya no podían estar quietos y se balanceaban con aquel compás mientras en sus labios se dibujaba una sonrisa. Nunca llegó a escuchar los arreglos de orquesta sin saltar de la cama y dejar que sus tobillos encontrasen la manera de sincronizarse con los hombros.
La coreografía duraba exactamente lo mismo que aquel crescendo orquestal con la que John había decidido zanjar la canción, algo más allá de dos minutos en los que aquella adolescente irreverente abandonaba la consciencia y se dejaba transportar a un futuro que nunca existió más allá de su imaginación.
La aguja abandonaba su sereno crepitar sobre el vinilo para cargar el disco siguiente y en sus oídos sólo quedaba aquella frase: I'd love to turn you on...
would you like to dance with me, Big animal?
I´d Love To Turn You On...
------------------------
Woke Up, Fell Out Of Bed,
Dragged A Comb Across My Head
Found My Way Downstairs And Drank A Cup,
And Looking Up I Noticed I Was Late.
Found My Coat And Grabbed My Hat
Made The Bus In Seconds Flat
Found My Way Upstairs And Had A Smoke,
Somebody Spoke And I Went Into A Dream
Ah
I Read The News Today Oh Boy
Four Thousand Holes In Blackburn, Lancashire
And Though The Holes Were Rather Small
They Had To Count Them All,
Now They Know How Many Holes It Takes To Fill The Albert Hall.
Hoy "Vacío" cobra un nuevo sentido para mi.
Sólo guardo aquel momento... aquella vez... te ví pasar, no podía hablar y no recuerdo que ha pasado con la última vez que estuve susurrándote... Era Bipolar, como Robin Williams, Rafael Narbona o mi amigo Paco. Un ser humano con virtudes, defectos y una vida en la que había sitio para una compañera de viaje y un bebé.
Hoy está muerto no por ser un maltratador, no por ser el batería de Los Piratas, está muerto por ser Bipolar perdido en un mundo que le venía grande de repente tras algunas semanas de falta de medicación por prescripción facultativa. Muerto porque un Guardia Civil consideró un ataque la llamada de auxilio de quien no procesa la realidad tal y como nosotros la entendemos. Muerto porque no hay un protocolo que establezca qué hacer en casos de llamadas de auxilio como la que realizó su mujer ayer por la tarde y enviar un Guardia Civil a atender a un doliente bipolar en pleno ataque es tan práctico y efectivo como la recurrida expresión de matar moscas a cañonazos...
Muerto, muerto, muerto... y no hago más que pensar en mi amigo Paco, Rafael Narbona o Robin Williams (aunque este último también este muerto). ¿cuántas llamadas de auxilio echaremos a perder? ¿cuántos seres humanos perecerán cargando con un estigma que no merece nuestro desprecio? ¿cuánto tiempo más tardaremos en escuchar y comprender? Hastiada de errores que cuestan vidas, de vidas que cuestan vivir, de sentir que nadie siente y saber que no hay solución.
no había caído la noche, la luz que se colaba por la persiana de la habitación apenas iluminaba sus ojos en la penumbra; aún así sabía que no dejaban de mirarme... sonaba "the long and winding road" con la dulce cadencia y familiar crepitar del vinilo debajo de la aguja.
la caricia de mi pelo sobre la espalda arqueada es lo primero que siempre recuerdo, como un caudal de millones de palabras inundó mi mente en lo que dura un parpadeo... y, durante unos minutos, sólo pude escucharlas al ritmo sugerente de "i me mine".
aquel primer temblor, la dulce y dolorosa sensación de haber contemplado un big bang con los ojos cerrados. la duda de no saber si se podría repetir aquella pletórica explosión seguida de una más que dulce contracción... un torrente de luz iluminando mi corazón y apagando todo el sistema lo que se tarda en exhalar. dos lágrimas solitarias recorriendo las mejillas enrojecidas de aquella teenager, que ya no he vuelto a ser, paladeando cada palabra de aquella frase repetida como un mantra:
nothing's gonna change my world...
nothing's gonna change my world...
nothing's gonna change my world...
Apenas recuerdo el nacimiento de mi hermano, contaba tres primaveras cuando me vino a nacer ese Géminis terco y parco en palabras que heredó el talento creativo de mi padre.
Recuerdo un matojo de rizos rubios al sol y a Sor María llamando a su querubín en el patio de San Vicente de Paul; también le recuerdo con el peto de pana por las rodillas saliendo de un lavabo y a Sor Francisca llevándoselo de un brazo al comedor para zurrarle.
El recuerdo de pasarle por encima a Sor Francisca con el coche seguro que es producto de mi imaginación, aún así, hasta lo paladeo cuando me da por evocarlo.
El pequeño me pilló con casi dos lustros, eso ya fue otra cosa, todavía se salvó de la ecografía para descubrirle el sexo, a Mam le daba igual, tenía su anhelada parejita y el IVA (como le vinimos a llamar por aquello de haber nacido en 1985) podía ser lo que quisiese. Le pregunté a la inmensa barriga de Mam una mañana de mayo, cómo se llamaría mi hermanita, cuando me contestó que Azahara le pedí al cielo que fuera un niño, que ya bastaban las rimas y las burlas de mi nombre como para desgraciarle la vida al enano que estaba en camino. Debí pillar a Odín inspirado, porque el pequeño llegó una madrugada del 12 de junio, para convertirse en el otro Géminis que marcaría mi vida.
Vaya dos, oiga... que no son hermanos, son gemelos con seis años de separación, que con ellos las he visto de todos los colores. Del negro de camión que atropelló al pequeño con tres años, al verde de la piscina que casi devora la vida del mediano con trece. Y ahí estoy yo, la Hermana Mayor, la Tata, la hazte cargo de tus hermanos, dales de comer, haz los deberes con ellos, quédate con ellos, acompáñalos a comprar ropa, la fan del baloncesto, la manager del bajista, la incondicional en todos sus tamaños y colores.
En esto van los años y pasan, pasan tanto que un día tu pequeño se encuentra contigo en un bar de copas y te paga una ronda, ahí te sientes mayor, muy hermana mayor, te das cuenta de que tu enano ya no es tan enano y te echas unas risas.
Dicen que hay hermanos que se parecen y otros que se complementan, menos mal que mis Géminis me tienen para redondearse a si mismos, porque yo soy la que llora con ET mientras ellos se doblan en el sofá de la risa; la que roba horas y horas de teléfono cuando ellos son de "Hola y Adiós", la que le da a la Clásica, al Indie, a la Móvida y les saca del Hip Hop y el Heavy Metal.
La que les escucha, les trae, les lleva, la que les remueve por dentro y les quiere de esa forma tan incondicional que sólo mi madre supera.
No soy de calibres, para mi los amigos lo son y punto... conocidos hay muchos, amigos pocos y muy muy buenos, adorados sólo dos... ¡Alejandro y Aaron!
El crepitar de la mecha anuncia la inminente explosión en el mismo instante en que a mis labios trepa el primer temblor y trago saliva intentando contener la emoción.
Tras la mecha llega el chupinazo y la primera explosión al unísono con la de mi corazón. La pólvora ha dejado una nube sobre mi cabeza que respiro y paladeo tragando saliva de nuevo, esta vez para evitar la lágrima rebelde que busca escaparse por el rabillo de mi ojo.
Tú aprietas mi mano bajo el cielo estrellado de esa ciudad que no me ha visto nacer aunque me corre por las venas y ahora mismo no me gustaría estar en ningún otro sitio que no fuera este.
Uno tras otro, los cohetes inundan un cielo estrellado al que no le sobra ni una sola estrella y sí le falta una luna...
Pongamos que no hablo de Madrid... he buscado un subterfugio emocionante y ya lo tengo... ahora a dormir!
Para ser una chica de letras, tengo muy claro el proceso. Ensayo, prueba, error. Y se repite la tónica mientras cubro mi cara de verde y negro y me confundo con el paisaje.
Hay que ser muy terca para repetirlo, una y otra vez. Ensayo, prueba, error. Parece que hasta me guste, que no tenga mayor problema, como si tras la piel y los huesos no hubiera nada más, como si un mar de horchata regase mis venas. Lejos, lejos de la realidad.
Tiño las noches de rojo y pinto los días de gris, del gris del que se viste la ambigua mediocridad del pasar de los días. Ensayo, prueba, error.
Escribe, me dices, como si fuera fácil, como si las letras supieran de antemano la posición que van a ocupar para convertirse en palabras huecas que no podrían contar ni la mitad de la verdad que esconde que se torció el camino y no hay palabra que me vaya a devolver ayer, ni hace una semana, ni mucho menos un mes. Ensayo, prueba, error.
Se torció el camino, tú ya sabes que no puedo volver...
No new ideas in the house, and every book’s been read.
And I must be an acrobat
To talk like this and act like that.
And you can dream, so dream out loud
And you can find your own way out.
Lo que no se ve, todo lo que queda en la parte oculta
de la luna. Aquello que guardas, para no compartirlo. Tuyo, puro y eterno.
Lo que no se ve, lo que no sale en la foto… la mirada
a tu escote, el mordisco en el labio, la palabra que no esperabas escuchar o incluso el estornudo.
Hablo de vivir, joder… hablo de olvidarse de la lista
de la compra, saltarse a la torera la dieta y darle rosca a fondo a la
derecha… Porque sí, porque a veces hay que atreverse a soñar un poco en voz alta...
Yo escuchaba una cinta en mi maltrecho walkman y se enganchó; estaba sentada junto a la piscina del camping aplicada en descifrar el significado de aquella canción de la que apenas entendía palabras sueltas, rain, girl y poco más. Saqué la cinta machacada y me lamenté en voz alta. Él me miró de soslayo, estaba a un par de metros de mi y me tendió una que llevaba en el bolsillo de su cazadora vaquera sin mediar palabra. Se llamaba Rafa, había nacido apenas tres semanas después de mi, era alto, moreno, esquivo y se gastaba un par de ojos de los que no se pierden ni en mitad de una multitud. Nunca había hablado conmigo hasta ese momento, lo poco que sabía de él me lo había contado su hermana mientras hacíamos los deberes en su caravana la tarde anterior. Él había entrado en el avance pidiendo unas llaves a gritos y al encontrarse conmigo dio un respingo. Aunque han pasado muchos años, aún recuerdo como me miró de arriba a abajo y como sus ojos se cargaron toda la artillería defensiva de los míos, para acorralarme con un impertinente "¿Y tú quién eres?" que yo contesté con una sonrisa plagada de brakets, apenas hacía un par de semanas que llevaba la ortodoncia. De forma instintiva, él también me mostró los suyos al devolverme la sonrisa. Su hermana apareció con las llaves y él desapareció de un bote. Intenté coger la cinta y él la levantó de repente: - ¿Te gusta u2? - preguntó - No... sé si me gusta, no los conozco... - balbuceé - Entonces no sé si eres merecedora de la joya que te voy a dar. ¿Qué estabas escuchando? - me estaba mirando, como no recordaba que nadie me hubiera mirado antes, la vida me ha traído otras miradas similares, pero estoy convencida de que él fue el primero en recorrerme con la mirada, dejando sus pupilas clavadas en las mías. - Beat...les - tartamudeé - Buen principio, creo que sí que te la voy a dejar, es el "Joshua Tree" y está rebobinada, empieza con la mejor "With or without you" Me cogió el walkman de entre las manos y en apenas un par de aleteos de mariposa había puesto en marcha la cinta y las primeras notas se abrieron camino a través de los circuítos y los cables, directas a mi corazón. Sin mediar palabra, me cogió de la muñeca y se volvió a sentar en el banco de piedra arrastrándome tras él... yo no podía pensar, aquella melodía aún no me era familiar aunque sonaba como si llevara dentro de mi las dieciséis primaveras que calzaba hasta aquel instante, las notas despiadadas y tristes de la guitarra, la pandereta, el bajo profundamente bajo y la voz del cantante, entre susurro y llanto al que apenas pude entender "wizowizouz you" hicieron que me emocionara de una forma distinta a toda la música que había escuchado hasta entonces y a medida que la canción crecía mi corazón se aceleraba. Mientras tanto, él me miraba con un esbozo de sonrisa en los labios, analizando mi reacción, sin mediar palabra. Me he vuelto a sentir así tantas veces que no soy capaz de cuantificarlo, para cuando el cantante se desgarraba al final de la canción, acabando igual que empezó, con los ecos lejanos de una guitarra desolada y una pandereta. Una rubia más guapa y más todo que yo asomó la cabeza por la puerta del bar y él se incorporó de un salto para marcharse tras ella. A mi no me importó, rebobiné la canción y la escuche tres veces más antes de pasar a la siguiente y volví a mi caravana, cené con los auriculares puestos y no paré hasta quedarme sin pilas. Intenté devolverle la cinta a su hermana al día siguiente, me dijo que me la quedase, que su hermano le había dicho que él se podía grabar otra. Mis padres recogieron la caravana y nos marchamos. Tres días después, cuando ya me atrevía a reproducir fonéticamente toda la letra de "With or without you" y gran parte de "I still haven't found what I'm looking for", cuando rebobinaba y rebobinaba con tal de volver a escuchar "In Gods country" o "Bullet the blue sky" y me quedaba dormida con los auriculares puestos; me hice con una revista que les llevaba en portada como lectura para el odontólogo. La enfermera me pasó directamente a la consulta, no me hizo demasiada gracia porque me quedaba sin poder leer la revista, me tumbé en la butaca refunfuñando y más cuando el odontólogo me confirmó que ya tenía lista mi "barandilla", una pieza de metal que se enganchaba a dos cánulas asidas a mis molares principales y se sujetaba haciendo palanca contra la boca por una goma elástica que debía engancharme por detrás de la nuca. Le dí al play nada más ver el aparato y cuando el dentista se levantó de su asiento para ir a buscar la cámara de fotos dejé correr dos lágrimas de dolor y vergüenza por la que se me venía encima en el instituto. El respingo del ocupante de otra butaca que había me hizo mirar hacía él. Y Rafa me miraba y sonreía desde la butaca contigua: - no llores, rockera, no te pega nada... ¿me dejas esa revista? Nadie me ha vuelto a llamar Rockera, pero han pasado 22 años y sigo escuchando a U2.
Darle un trago al gin tonic y saber que este estado, aunque no permanente, vino para quedarse. Sentir que no se siente nada cuando el sentido deja de tener sentido de repente, sin pasar por la casilla de salida ni cobrar los 200 euros. Mirar al mundo con los ojos inundados de unas lágrimas que saben a decepción y que no duelen porque no hay corazón para soportarlas, porque la nada no puede sostener nada.
Escuchar a tus dioses intentando olvidar a quien dedicaron la canción, evocando aquel momento que llenó de luces el tenebroso cielo de Dublín. Paladear hasta el hastío el recuerdo tardío de lo que jamás fue felicidad completa pero sí certeza absoluta de donde empezaba todo.
Menos menos mal que no sonaba "Sometimes you can't make it on your own"
Retomando el hilo, empecé la primera parte de esta entrada contando que hace unos pocos DE años le pillé lo que viene siendo un profundo sentimiento de repulsión a la capital del reino. No diré que en las sucesivas ocasiones en las que, por obligación o por placer, visité la Villa de Madrid no recordé todos y cada uno de los detalles que te conté en la parte contratante de la primera parte y, aunque mejorando aquella vez, el recuerdo siempre consiguió quedarse, ganando con su peso que me sintiese Malvenida en la ciudad.
El día que Mir me contó que se marchaba a Madrid a cambiar su vida bien pensé que mejor Barcelona, Londres, Ámsterdam o Roma y, aunque no le dije nada, creí que acabaría llamándome para poner a Madriz con todos y cada uno de sus madrileños a caer de un guindo. De eso hace cinco años, un lustro ya... aunque ha habido muchas llamadas con auténticas historias para no dormir; lo cierto es que mi amiga bien sabe convertirse en una boquerona más en ese inmenso banco de peces, tiburones, rémoras y cefalópodos que empieza en la señal del Kilómetro 0 y termina pasado Parla (o por ahí).
Es más, [parafraseando a Hannibal Lecter] Madrid con ella dentro es mucho más interesante y cada vez que voy a verla más me acostumbro a su ritmo y a lo imprevisto de sus recovecos.
La semana pasada me acerqué a visitarla, creí que le iba a hacer falta y también creo que no me equivoqué así que, aunque sólo sea por eso, el viaje empezó muy bien. Tras recorrer la ciudad buscando exteriores de algo que lleva años gestándose y que ya va siendo hora que le dé por salir [o a este paso hará la primera comunión ahí dentro] buscamos un sitio donde templar nuestros espíritus con un buen vino (u dos). Algo extraño para ser un miércoles, Cava Baja y alrededores parecía la Gran Vía de "Abre los Ojos" y los pies nos fueron llevando al "Mercado de San Miguel" pensando que no lo encontraríamos tan a tope como en ocasiones anteriores.
Y así fue, por una vez se podía pasear entre los distintos puestos gastronómicos y no decidir la composición de la cena a base de evaluar el puesto que menos cola tenga. Tras escoger ir abriendo boca con una tosta de burrata fresca, rúcula y tomate nos paramos en el puesto de las ostras; es por todos bien sabido que el mejor marisco del reino se encuentra en su capital y tras repetirnos el pensamiento y hacernos la boca agua nos encaprichamos de media docenita de ostras cóncavas de Gillardeau. Nos pudo la gula, no fuimos capaces de decidir si regábamos aquel capricho con vino, cava o champagne y dimos cuenta de ellas en lo que viene siendo un abrir y cerrar de bocas.
Él nos pilló decidiendo nuestra siguiente estación y lo primero que hizo fue reñirnos [como otrora hiciera el chulito de Nuevos Ministerios aunque con una sonrisa en los labios y sin una pizca de maldad en sus palabras]. Hacía unos minutos que estaba a nuestro lado en el mostrador, ni siquiera le habíamos prestado atención hasta que se dirigió a nosotras recriminándonos haber dejado la tosta para después de las ostras.
Ni Mir ni yo nos dimos cuenta, apenas parpadeamos un par de veces y ante nosotros teníamos media docena de ostras gallegas y dos copas de cava "L'Americano" [que ni mi amiga ni yo conocíamos hasta aquel moment y nos sorprendió por su particular frescura en boca] nos advirtió, con la soltura que le da la práctica [algo me dice a mi que no era ni la primera ni la vez que hacía cien que al más puro estilo del Rufino de aquella canción de Luz, invitaba a desconocidas a comer ostras con cava] que no era necesario que nos preocupásemos por nada: "Estáis en Mariscos Morris y así se llama porque el dueño soy yo y tengo mucho morris... "
Cayeron tres botellas de cava y perdimos la cuenta de las ostras, en la deliciosa compañía de quien ha habitado el Mercado de San Miguel casi desde la infancia; alguien que ha vivido detrás de ese mostrador remodelaciones, expropiaciones forzadas y toda la vida que puede tener uno de los mercados más emblemáticos de la urbe. Aprendimos que "L'americano" era tan fresco porque se madura con azúcar de caña en lugar de remolacha y casi nos olvidamos del gallego que nos esperaba un par de manzanas más abajo después del partido [aunque eso es otra historia que ya veremos si cuento porque tiene derechos de imagen que no me puedo permitir].
Por primera vez sentí en mis carnes aquello de: "De Madrid al cielo" y prometí como Sabina sin yonkies, que escribiría nuestro encuentro porque todo lo que acabo de contarte, incluyendo la primera parte contratante, también se lo conté a él y nos reímos los tres y brindamos y volvimos a reír.
Tanto duró la risa que por una noche bien larga olvidamos lo triste del motivo de mi bajada a la capital, al chulo de Nuevos Ministerios, al jefe de Mir y hasta que nuestro presidente no es más que ese mindundi al que Obama regala M&Ms... tenía que contarlo y ya lo he hecho ahora sólo me falta volver y la próxima vez será para un estreno, una mudanza y para regalarle una botella de sidra al genio del Mercado de San Miguel.