lunes, 28 de noviembre de 2022

Bailando con lobos

“Estaba pensando que, de todas las huellas de esta vida, hay una especialmente importante: la huella de un ser humano verdadero.”
Bailando con Lobos


El miedo remite, el sueño sigue sin llegar por si mismo (¡benditos Zolpis!)  en ocasiones escucho a Björk y grito junto a los acantilados, como si mañana o pasado no fueran a llegar. 

Anoche soñé que me abría la piel de la muñeca a la cadera y me sacaba la piel como una víbora en estación de cambio. 

Los caminos que se abren ante mi se dispersan entre niebla y polvo lo suficiente como para no ser ciertos y la zona de confort era calentita, mullida y olía a loción de La Toja. 

- Definitivamente has perdido la cabeza

Pues resulta que no, que lo único que tengo en orden es ese órgano, que puede que desborde las lágrimas, imagine guiones de un final feliz que no llegará porque no, porque cuando te cierran una puerta en las narices y te dicen que no la van a volver a abrir sólo queda tragarse la pena a cucharadas, comerse la porción de ensaimada que corresponda (si, Jaume, com sempre et faig cas) bajar muy despacio la escalera que te separa del suelo, recorrer el camino hasta el coche en la oscuridad y arrancar para no volver. 

Y cada vez que a tu corazón le da por latir hay que sosegarlo, acunarlo con una nana de Buckley, fumarse un cigarrillo

- ¿Has vuelto a fumar?

Ahora mismo eso no me preocupa en absoluto. ¿Me dejas soltar o vas a tocarme un poco más las narices?

- Dale, lo siento, tienes razón

pues eso, me fumo un cigarrillo, me fumo mil cigarrillos, salgo a pasear dentro de mi y si me ataca un recuerdo difuso me clavo las uñas en la pierna, aprieto hasta sentir el cilicio de mi propia penitencia y sigo... aquí sigo. En pie con el puño en alto. 

y de fondo podría sonar
"Theres a light that never goes out" - The Smiths


¿Sabes por qué suena esa canción? 


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